domingo, 22 de abril de 2012

Tan sólo gente geek... 

Textos de Eric Hobsbawm


Obras del autor:

Cómo cambiar el mundo
2011
En torno a los orígenes de la revolución industrial
2009
Guerra y paz en el siglo XXI
2007
Años interesantes: Una vida en el siglo XX
2006
La era de la revolución 1789-1848
2005
La era del Imperio
2005
Revolucionarios
2005
El optimismo de la voluntad
2004
Entrevista sobre el siglo XXI
2004
La era del capital
2004
Sobre la historia
2002
Industria e imperio
2001
Rebeldes primitivos
2001
Historia del Siglo XX
2000
Naciones y nacionalismos desde 1780
2000
Política para una izquierda racional
2000
Gente poco corriente: Resistencia, rebelión y jazz
1999


Biografía Eric Hobsbawm






Historiador inglés, Eric Hobsbawm nació en Alejandría (Inglaterra) el 9 de junio de 1917. Está considerado como uno de los estudiosos de la historia más importantes del S.XX, sobre todo en el campo de la historia marxista, de la que es referente absoluto.

De gran formación académica, Hobsbawm comenzó su carrera como historiador en 1947, y fue profesor en universidades tan importantes como la Universidad de Londres o Stanford, y miembro de la Academia Británica. Hoy en día, pese a estar retirado, todavía participa en cursos o ponencias.

De fuertes convicciones políticas, Hobsbawm fue miembro del Partido Comunista y aplicó las ideas de Marx a sus análisis históricos, no sólo sobre la economía sino llegando al campo social, sobre todo el de los bandidos sociales.

De entre sus obras habría que destacar, sobre todo, La era de la revolución, 1789-1848(1962), La era del capitalismo, la era del imperio 1875-1914 (1987), e Historia del Siglo XX (1994). Hobsbawn ha recibido importantes distinciones, como numerosos Honoris Causao el Premio Bocumer de Historia en 2008.

Artículo: http://www.uom.edu.mx/rev_trabajadores/pdf/60/60_Manuel_Lopez.pdf



Hay tres razones básicas iniciales para recomendar la lectura atenta de estos Años interesantes (AI) de Eric Hobsbawm (EJH) -tal vez, como ha señalado Orlando Figes, el historiador vivo más conocido del mundo-: la primera razón, apuntada por Perry Anderson, aparece en la contraportada de la edición castellana: las cualidades de este ensayo son tales que “es casi imposible leerlo sin relacionarlo enseguida con su obra de historiador. Nos encontramos con una especie de quinto volumen [los cuatro son sus “Eras”], escrito en un registro más personal, de un proyecto continuo que podría llamarse simplemente “la Era de EJH”.” Quien haya leído cualquiera de los cuatro volúmenes a los que se refiere Anderson (o todos ellos), comprenderá que no hay mejor recomendación concebible que la apuntada por el autor de Las antinomias de Gramsci. Estamos ante una nueva vuelta por el siglo XX de la mano del autor de la Historia del siglo XX. La segunda razón es visual: el curioso semblante de EJH en la fotografía de la portada, y su no menos singular gesto, pide a gritos susurrados sumergirse en la lectura de la autobiografía de un historiador -que sigue sosteniendo que el comunismo continúa vigente como motivación y como utopía-, cuya vida se inició en Alejandría en 1917, transcurrió en Viena y Berlín durante años decisivos para la historia europea, para desembocar algo más tarde en Londres y Cambridge. Finalmente, en tercer lugar, porque AI pertenece a la excelente aunque escasamente amueblada categoría de libros que exigen una relectura inmediata después de haber sido leído por primera vez y una localización no muy alejada de la mesa de estudio, sea cual sea el estudio en el cual uno (o una) se encuentra o encontrará inmerso.
Estas tres razones esenciales, sucintamente explicitadas, pueden ser fundamentadas con algo más de espacio mediante el siguiente decálogo:
1. Años interesantes es presentado por Hobsbawm como una autobiografía y es, efectivamente, una autobiografía.
No hay aquí ninguna vacía tautología. La cantidad de publicaciones (o afines) presentadas como biografías o autobiografías pero que, en el mejor de los supuestos, son de hecho narración descuidada, ficción urgente, especulación interesada, justificación política, re o deconstrucción histórica, desvarío ególatra, negocio, apuesta o cálculo textil-industrial, etc. -largo etcétera-, se aproxima, según los últimos y documentados estudios conocidos, al tercer elemento de la serie aléfica de los infinitos. AI no está ni puede estar incluido, bajo ningún punto de vista y sea cual sea la perspectiva de análisis, es ese denso, poco veraz y escandaloso dominio.
2. La modestia no postiza que acompaña al autor.
No es frecuente encontrar negro sobre blanco, ya en los compases iniciales de la narración (p.9), y más tratándose de un ensayo de uno de los grandes científicos sociales de los siglos XX y XXI, una reflexión tan prudente como la reflejada en el siguiente apunte:
“(...) si por lo que fuese mi nombre desapareciese completamente de la vista, como ocurrió con la lápida de mis padres en el Cementerio Central de Viena que hace cinco años anduve buscando en vano, no se produciría ninguna laguna en el relato de lo sucedido en la historia del siglo XX, ni en Gran Bretaña ni en ninguna otra parte”.

E, igualmente, refiriéndose a su trabajo y éxito como historiador en los años sesenta:
“(...) Ese fue el motivo del triunfo a mediados de los años sesenta de la maravillosa obra La formación de la clase obrera en Inglaterra, de E.P.Thomson, que elevó a su autor, con todo merecimiento, pero para sorpresa general, a la fama internacional prácticamente de la noche a la mañana. Durante algún tiempo los profesores de más edad se quejaron de que los estudiantes no leían prácticamente ningún otro libro. Yo no tenía ni el genio de Edward ni su carisma ni sus ventas, pero también escribía sobre los temas, y con los mismo sentimientos, que atraían a los lectores universitarios radicales” (p. 282).

O, finalmente y transitando por el mismo sendero, al hacer referencia a su marxismo juvenil, EJH no nos oculta que:
“Mi marxismo era, y en cierta medida sigue siendo, el adquirido a partir de los únicos textos entonces disponibles fuera de las bibliotecas universitarias, las obras y las antologías de los “clásicos” distribuidas sistemáticamente, publicadas (y traducidas en ediciones locales fuertemente subvencionadas) bajo los auspicios del Instituto Marx-Engels de Moscú” (p. 97). [cursiva mía]

3. Joyas dispersas en las páginas de AI.
Botón de muestra. En los momentos finales de uno de los capítulos más hermosos de AI (“Un niño en Viena”, pp.19-33), EJH da cuenta de un réplica de su madre ante un comentario suyo sobre el comportamiento de un familiar: “Nunca hagas nada, ni por asomo, que dé la impresión de que te avergüenzas de ser judío.” Hobsbawm señala que, desde entonces, ha intentado llevar siempre este principio a la práctica, “aunque a veces suponga verdaderamente un esfuerzo muy arduo, a la luz de la actuación del gobierno de Israel” (p.33). La condición asumida de “judío no judío”, no de “judío renegado”, no impide al autor de La era de la revolución señalar, con coraje cívico modélico y razonable, que:
a) No ve que existan razones ni que tenga la obligación moral de observar las prácticas de una religión ancestral.
b) Mucho menos, desde luego, la de servir ciegamente a una pequeña nación-Estado militarista y políticamente agresiva.
c) Ni incluso asumir la postura del judío que, con la fuerza de la Shoah, señala Hobsbawm, “afirma ante la conciencia mundial unos derechos exclusivos como víctima de una persecución. El bien y el mal, la justicia y la injusticia, no puede abanderarlos ni un sola raza ni una única nación” (p.33).
4. Las reflexiones históricas documentadas como marco del relato.
Los ejemplos son constantes, dado que EHJ no ha pretendido escribir un relato autobiográfico donde el ámbito personal degenere en cotilleo, en detalle insustancial o en chafardería televisiva, pero si tuviese que escoger algunos de ellos no tendría apenas dudas: los capítulos cuarto (“Berlín: la muerte de la república de Weimar”) y quinto (“Berlín: marrón y roja”) no sólo son buenos sino que son excelentes. Así, las páginas dedicadas a su temprano compromiso político o a la tesis (¿tesis?) del socialfascismo son de lectura obligada. Los momentos, las circunstancias vividas eran, además, tiempos difíciles, muy difíciles:
“(...) El reparto de propaganda electoral a favor del KPD no era cosa de broma, especialmente durante los días posteriores al incendio del Reichstag. Tampoco lo era votar comunista, aunque el 5 de marzo esa siguió siendo la opción de más de un trece por ciento del electorado. Teníamos derecho a tener miedo, pues no sólo arriesgábamos nuestra piel sino también la de nuestros padres” (p. 79).

5. All that jazz!
EJH fue crítico musical con seudónimo en el New Statesman and Nation y autor de un documentado libro sobre jazz (The Jazz Scene). En AI nos regala comentarios de interés, dispersos aquí y allá, en absoluto obviables, de una música “con una fuerte capacidad de emocionar” y que, como ha señalado él mismo, en repetidas ocasiones, le abrió en su faceta de historiador un campo de análisis histórico de sumo interés para su aproximación y entendimiento de los fenómenos culturales populares. Aunque de hecho, señala Hobsbawm, el jazz no es una música popular, una curiosa melodía de Cole Porter sobre amor y revolución (p.118) acompañó sus combativas actividades políticas universitarias en la década de los treinta.
La misma elección del seudónimo para sus críticas musicales no fue casual:
“(...) escribí bajo el seudónimo de Francis Newton, en homenaje a Frankie Newton, uno de los pocos músicos de jazz del que se sabe que era comunista, un trompetista excelente, aunque no una superestrella, que tocó con Billie Holliday en la maravillosa sesión de Commodore Records de la que saldría ‘Strange Fruit’ ” (p. 212).

6. Cambridge.
Los capítulos 7 y 8 están dedicados a narrar su experiencia en la Universidad de Cambridge. Nada de ellos merece ser pasado por alto. Sus referencias a John Cornford, James Klugmann, J.D.Bernal -a pesar de ser “totalmente negado para la música” (p.173)- o Margot Heinemann son exquisitas. De esta última -“una de las personas más increíbles que jamás he conocido”-, EJH comenta:
“(...) A través de una vida ejemplar, con sus consejos y su sentido de la camaradería, tuvo probablemente más influencia en mí que cualquier otra persona que haya conocido” (p. 120).

7. Las razones de una militancia.
EJH se hizo comunista en 1932, si bien no ingresó en el partido hasta su llegada a Cambridge en 1936. Permaneció en él durante medio siglo. En las páginas 125-145 da cuenta de esta experiencia política decisiva en su vida, si bien admite que “la cuestión de por qué tantos años de militancia es a todas luces procedente en una autobiografía, pero no es de interés histórico general” (p.125). Para mostrar la importancia decisiva del movimiento en la historia del siglo XX, EJH sostiene que “no ha habido un triunfo de una ideología comparable desde las conquistas (más lentas y menos globales) del islam en los siglos VII y VII de nuestra era” (p.125). Su admiración por el comunismo italiano, en sus varias tendencias (Togliatti, Amendola) es patente en sus reflexiones. Tampoco son marginales sus comentarios al “maravilloso poema de Brecht, An die Nachgeborenen [A los hombres futuros]”.
Igualmente es de cita obligada este pasaje sobre un mitin de la Pasionaria en el París de 1936:
“(...) Aun así, los discursos no son una parte significativa de mis recuerdos como comunista, con la excepción de uno que tuvo lugar en Paris durante los primeros meses de la guerra civil española pronunciado por Dolores Ibárruri, La Pasionaria, un discurso extenso, ella vestida de negro, como una viuda, en medio del silencio cargado de tensa emoción de la abarrotada pista cubierta del Velódromo de Invierno. Aunque apenas nadie del público comprendiera el español sabíamos perfectamente que nos decía...” (p. 130)

Los retratos de Georgi Dimitrov (“si no abandoné el partido en 1956 fue, entre otras cosas, porque el movimiento producía este tipo de hombres y mujeres” (p.136)) y de Ephraim Feuerlicht, Franz Marek -“probablemente no haya otro hombre por el que sienta tanta admiración”, p.137- están entre lo mejor de este capítulo.
8. Retratos de contemporáneos.
También aquí son numerosos los ejemplos que deberían apuntarse. Si tuviera que escoger entre ellos, no vacilaría: las páginas dedicadas a E.P.Thomson (pp.201 ss), la breve referencia a B. Russell (p.219) o su reflexión sobre el ex-líder del partido laborista Tony Benn (pp.250-251) estarían en mi antología de clásicos coetáneos vistos por EJH.
9. Su aproximación al nuevo laborismo.
EJH que en absoluto mantiene ni ha mantenido posiciones políticas digamos radicales en sus últimos años, apunta con esmero crítico a las tortuosas políticas del partido laborista británico del último período. Es de lectura obligada en este campo el cap.16 (“Un observador político”) y especialmente las págs.256-257 donde Hobsbawm argumenta, con neta moderación, sobre el sentido de sus observaciones críticas: el llamado nuevo laborismo merece ser discutido no por la aceptación realista del marco en el que se interviene políticamente, “sino por aceptar demasiados presupuestos ideológicos de la teología económica del mercado libre dominante” (p.256), entre ellos, y fundamentalmente, la creencia según la cual la gestión eficaz de los asuntos sociales sólo puede conseguirse a través de la conducta y comportamiento empresarial.
10. La ecuanimidad de juicio.
Basta para ello seguir con atención las varias aproximaciones de EJH a la fenecida República Democrática Alemana (p.52 y ss), o la equilibrada aproximación a Mijail Gorbachov (pp.258-259) o los capítulo dedicados a Francia (“La Marsellesa”, cap.19) o España e Italia (“De Franco a Berlusconi”, cap.20).
En síntesis: el lector está ante la autobiografía, excelentemente escrita, de unos de los grandes historiadores vivos, con vida apasionante y comprometida, sin tendencia alguna al detalle personal inesencial y que señala la paradoja de que después de medio siglo de guerra fría anticomunista los únicos movimientos que han causado muerte entre ciudadanos en el territorio del Imperio son sus propios fanáticos de la derecha extrema y los fundamentalistas sunnitas que otrora financió deliberadamente el “mundo libre” contra los soviéticos” (p.259). Por eso, concluye Hobsbawm, la humanidad tal vez tenga que lamentar que, ante la alternativa socialismo o barbarie proclamada por Rosa Luxemburg, la decisión tomada por los élites dirigentes parece apoyar la segunda opción planteada por la revolucionaria alemana. Por eso, finaliza Hobsbawm s relato, señalando:
“Pero no abandonemos las armas ni siquiera en los momentos más difíciles. La injusticia social debe seguir siendo denunciada y combatida. El mundo no mejorará por sí solo” (p.379). 

Fuente: http://www.fundanin.org/lopezarnal6.htm


FUNDACIÓN
ANDREU NIN

Eric Hobsbawm, Años interesantes. Una vida en el siglo XX.
Crítica, Barcelona 2003. Traducción de Juan Rabasseda-Gascón, 411 páginas.

Autobiografía de un historiador que nunca se ha puesto unos vaqueros
Salvador López Arnal

Esta reseña se publicó originalmente en El Viejo Topo. Publicación digital autorizada por el autor.


Biografía de Marx escrita por Engels

Escrito: A mediados de junio de 1877.
Primera edición: En Brunswick, Alemania, en el almanaque Volks-Kalender, 1878.
Edición electrónica: Marxists Internet Archive, marzo de 2000.




Marx en 1861


Imagen tomada de:




Carlos Marx, el hombre que dio por vez primera una base científica al socialismo, y por tanto a todo el movimiento obrero de nuestros días, nació en Tréveris, en 1818. Comenzó a estudiar jurisprudencia en Bonn y en Berlín, pero pronto se entregó exclusivamente al estudio de la historia y de la filosofía, y se disponía, en 1842, a habilitarse como profesor de filosofía, cuando el movimiento político producido después de la muerte de Federico Guillermo III orientó su vida por otro camino. Los caudillos de la burguesía liberal renana, los Camphausen, Hansemann, etc., habían fundado en Colonia, con su cooperación, la "Reinische Zeitung" 1; y en el otoño de 1842, Marx, cuya crítica de los debates de la Dieta provincial renana había producido enorme sensación, fue colocado a la cabeza del periódico. La "Rheinische Zeitung" publicábase, naturalmente, bajo la censura, pero ésta no podía con ella 2. El periódico sacaba adelante casi siempre los artículos que le interesaba publicar: se empezaba echándole al censor cebo sin importancia para que lo tachase, hasta que, o cedía por sí mismo, o se veía obligado a ceder bajo la amenaza de que al día siguiente no saldría el periódico. Con diez periódicos que hubieran tenido la misma valentía que la "Rheinische Zeitung" y cuyos editores se hubiesen gastado unos cientos de táleros más en composición se habría hecho imposible la censura en Alemania ya en 1843. Pero los propietarios de los periódicos alemanes eran filisteos mezquinos y miedosos, y la "Rheinische Zeitung" batallaba sola. Gastaba a un censor tras otro, hasta que, por último, se la sometió a doble censura, debiendo pasar, después de la primera, por otra nueva y definitiva revisión del Regierungspräsident. Más tampoco esto bastaba. A comienzos de 1843, el gobierno declaró que no se podía con este periódico, y lo prohibió sin más explicaciones.

Marx, que entretanto se había casado con la hermana de von Westphalen, el que más tarde había de ser ministro de la reacción, se trasladó a París, donde editó con A. Ruge los "Deutsch-Französische Jahrbücher" 3, en los que inauguró la serie de sus escritos socialistas, con una "Crítica de la filosofía hegeliana del Derecho". Después, en colaboración con F. Engels, publicó "La Sagrada Familia. Contra Bruno Bauer y consortes", crítica satírica de una de las últimas formas en las que se había extraviado el idealismo filosófico alemán de la época.

El estudio de la Economía política y de la historia de la gran Revolución francesa todavía le dejaba a Marx tiempo para atacar de vez en cuando al Gobierno prusiano; éste se vengó, consiguiendo del ministerio Guizot, en la primavera de 1845 -y parece que el mediador fue el señor Alejandro de Humboldt-, que se le expulsase de Francia 4. Marx trasladó su residencia a Bruselas, donde, en 1847, publicó en lengua francesa la "Miseria de la Filosofía", crítica de la "Filosofía de la Miseria", de Proudhon, y, en 1848, su "Discurso sobre el libre cambio". Al mismo tiempo encontró ocasión de fundar en Bruselas una Asociación de obreros alemanes 5, con lo que entró en el terreno de la agitación práctica. Esta adquirió todavía mayor importancia para él al ingresar en 1847, en unión de sus amigos políticos, en la Liga de los Comunistas, liga secreta, que llevaba ya largos años de existencia. Toda la estructura de esta organización se transformó radicalmente; la que hasta entonces había sido una sociedad más o menos conspirativa, se convirtió en una simple organización de propaganda comunista -secreta tan sólo porque las circunstancias lo exigían-, y fue la primera organización del Partido Socialdemócrata Alemán. La Liga existía dondequiera que hubiese asociaciones de obreros alemanes; en casi todas estas asociaciones, en Inglaterra, en Bélgica, en Francia y en Suiza, y en muchas asociaciones de Alemania, los miembros dirigentes eran afiliados a la Liga, y la participación de ésta en el naciente movimiento obrero alemán era muy considerable. Además, nuestra Liga fue la primera que destacó, y lo demostró en la práctica, el carácter internacional de todo el movimiento obrero; contaba entre sus miembros a ingleses, belgas, húngaros, polacos, etc., y organizaba, principalmente en Londres, asambleas obreras internacionales.

La transformación de la Liga se efectuó en dos congresos celebrados en 1847, el segundo de los cuales acordó la redacción y publicación de los principios del partido, en un manifiesto que habían de redactar Marx y Engels. Así surgió elManifiesto del Partido Comunista que apareció por vez primera en 1848, poco antes de la revolución de Febrero, y que después ha sido traducido a casi todos los idiomas europeos.

La "Deutsche-Brüsseler-Zeitung" 6, en la que Marx colaboraba y en la que se ponían al desnudo implacablemente las bienaventuranzas policíacas de la patria, movió nuevamente al Gobierno prusiano a maquinar para conseguir la expulsión de Marx, pero en vano. Mas, cuando la revolución de Febrero provocó también en Bruselas movimientos populares y parecía ser inminente en Bélgica una revolución, el Gobierno belga detuvo a Marx sin contemplaciones y lo expulsó. Entretanto, el gobierno provisional de Francia, por mediación de Flocon, le había invitado a reintegrarse a París, invitación que aceptó.

En París, se enfrentó ante todo con el barullo creado entre los alemanes allí residentes, por el plan de organizar a los obreros alemanes de Francia en legiones armadas, para introducir con ellas en Alemania la revolución y la república. De una parte, era Alemania la que tenía que hacer por sí misma la revolución, y de otra parte, toda legión revolucionaria extranjera que se formase en Francia nacía delatada, por los Lamartines del gobierno provisional, al gobierno que se quería derribar, como ocurrió en Bélgica y en Baden.

Después de la revolución de marzo, Marx se trasladó a Colonia y fundó allí la "Neue Rheinische Zeitung", que vivió desde el 1 de junio de 1848 hasta el 19 de mayo de 1849. Fue el único periódico que defendió, dentro del movimiento democrático de la época, la posición del proletariado, cosa que hizo ya, en efecto, al apoyar sin reservas a los insurrectos de junio de 1848 en París 7, lo que le valió la deserción de casi todos los accionistas. En vano la "Kreuz-Zeitung" 8señalaba el "Chimborazo de insolencia" con que la "Neue Rheinische Zeitung" atacaba todo lo sagrado, desde el rey y el regente del imperio hasta los gendarmes, y esto en una fortaleza prusiana, que tenía entonces 8.000 hombres de guarnición: en vano clamaba el coro de filisteos liberales renanos, vuelto de pronto reaccionario, en vano se suspendió el estado de sitio decretado en Colonia, en el otoño de 1848; en vano el Ministerio de Justicia del imperio denunciaba desde Francfort al fiscal de Colonia artículo tras artículo, para que se abriese proceso judicial; el periódico seguía redactándose e imprimiéndose tranquilamente, a la vista de la Dirección General de Seguridad, y su difusión y su fama crecían con la violencia de los ataques contra el gobierno y la burguesía. Al producirse, en noviembre de 1848, el golpe de Estado de Prusia, la "Neue Rheinische Zeitung" incitaba al pueblo, en la cabecera de cada número, para que se negase a pagar los impuestos y contestase a la violencia con la violencia. Llevado ante el Jurado, en la primavera de 1849, por esto y por otro artículo, el periódico salió absuelto las dos veces. Por fin, al ser aplastadas las insurrecciones de mayo de 1849, en Dresde y la provincia del Rin 9, y al iniciarse la campaña prusiana contra la insurrección de Baden-Palatinado, mediante la concentración y movilización de grandes contingentes de tropas, el gobierno se creyó lo bastante fuerte para suprimir por la violencia la "Neue Rheinische Zeitung". El último número -impreso en rojo- apareció el 19 de mayo.

Marx se trasladó nuevamente a París, pero pocas semanas después de la manifestación del 13 de junio de 1849 10 el Gobierno francés lo colocó ante la alternativa de trasladar su residencia a la Bretaña o salir de Francia. Optó por esto último y se fue a Londres, donde ha vivido desde entonces sin interrupción.

La tentativa de seguir publicando la "Neue Rheinische Zeitung" en forma de revista (en Hamburgo, en 1850) 11, hubo de ser abandonada algún tiempo después, ante la violencia creciente de la reacción. Inmediatamente después del golpe de Estado de diciembre de 1851 en Francia, Marx publicó "El 18 Brumario de Luis Bonaparte" (Boston, 1852; segunda edición, Hamburgo, 1869, poco antes de la guerra). En 1853, escribió las "Revelaciones sobre el proceso de los comunistas en Colonia" (obra impresa primeramente en Basilea, más tarde en Boston y reeditada recientemente en Leipzig).

Después de la condena de los miembros de la Liga de los Comunistas en Colonia 12, Marx se retiró de la agitación política y se consagró, de una parte, por espacio de diez años, a estudiar a fondo los ricos tesoros que encerraba la biblioteca del Museo Británico en materia de Economía política, y de otra parte, a colaborar en "New-York Tribune" 13, periódico que, hasta que estalló la guerra norteamericana de Secesión 14, no sólo publicó las correspondencias firmadas por él, sino también numerosos artículos editoriales sobre temas europeos y asiáticos salidos de su pluma. Sus ataques contra lord Palmerston, basados en minuciosos estudios de documentos oficiales ingleses, fueron editados en Londres como folletos de agitación.

Como primer fruto de sus largos años de estudios económicos apareció en 1859 la "Contribución a la crítica de la Economía política. Primer cuaderno" (Berlín, Duncker.) Esta obra contiene la primera exposición sistemática de la teoría del valor de Marx, incluyendo la teoría del dinero. Durante la guerra italiana 15, Marx combatió desde las columnas de "Das Volk" 16,periódico alemán que se publicaba en Londres, el bonapartismo, que por entonces se teñía de liberal y se las daba de libertador de las nacionalidades oprimidas, y la política prusiana de la época, que, bajo la manto de la neutralidad, procuraba pescar en río revuelto. A propósito de esto, hubo de atacar también al señor Karl Vogt, que por entonces hacía agitación en pro de la neutralidad de Alemania, más aún, de la simpatía de Alemania, por encargo del príncipe Napoleón (Plon-Plon) y a sueldo de Luis Napoleón. Como Vogt acumulase contra él las calumnias más infames, infundadas a sabiendas, Marx le contestó en "El señor Vogt" (Londres, 1860), donde se desenmascara a Vogt y a los demás señores de la banda bonapartista de seudo-demócratas, demostrando con pruebas de carácter externo e interno que Vogt estaba sobornado por el imperio decembrino. A los diez años justos, se tuvo la confirmación de esto; en la lista de las gentes a sueldo del bonapartismo, descubierta en las Tullerías en 1870 17 y publicada por el gobierno de septiembre 18, aparecía en la letra "V" esta partida: "Vogt: le fueron entregados, en agosto de 1859... 40.000 francos".

Por fin, en 1867, vio la luz en Hamburgo el tomo primero de "El Capital, Crítica de la Economía política", la obra principal de Marx, en la que se exponen las bases de sus ideas económico-socialistas y los rasgos fundamentales de su crítica de la sociedad existente, del modo de producción capitalista y de sus consecuencias. La segunda edición de esta obra que hace época se publicó en 1872; el autor se ocupa actualmente de la preparación del segundo tomo.

Entretanto, el movimiento obrero de diversos países de Europa había vuelto a fortalecerse en tal medida, que Marx pudo pensar en poner en práctica un deseo acariciado desde hacía largo tiempo: fundar una asociación obrera que abarcase los países más adelantados de Europa y América y que había de personificar, por decirlo así, el carácter internacional del movimiento socialista tanto ante los propios obreros como ante los burgueses y los gobiernos, para animar y fortalecer al proletariado y para atemorizar a sus enemigos. Dio ocasión para exponer la idea, que fue acogida con entusiasmo, un mitin popular celebrado en el Saint Martin's Hall de Londres, el 28 de septiembre de 1864, a favor de Polonia, que volvía a ser aplastada por Rusia. Quedó fundada así la Asociación Internacional de los Trabajadores. En la Asamblea se eligió un Consejo General provisional, con residencia en Londres. El alma de este Consejo General, como de los que le siguieron hasta el Congreso de La Haya 19, fue Marx. El redactó casi todos los documentos lanzados por el Consejo General de la Internacional, desde el Manifiesto Inaugural de 1864, hasta el manifiesto sobre la guerra civil de Francia en 1871. Exponer la actuación de Marx en la Internacional, equivaldría a escribir la historia de esta misma Asociación que, por lo demás, vive todavía en el recuerdo de los obreros de Europa.

La caída de la Comuna de París colocó a la Internacional en una situación imposible. Viose empujada al primer plano de la historia europea, en un momento en que por todas partes tenía cortada la posibilidad de una acción práctica y eficaz. Los acontecimientos que la erigían en séptima gran potencia le impedían, al mismo tiempo, movilizar y poner en acción sus fuerzas combativas, so pena de llevar a una derrota infalible al movimiento obrero y de contenerlo por varios decenios. Además, por todas partes pugnaban por colocarse en primera fila elementos que intentaban explotar, para fines de vanidad o de ambición personal, la fama, que tan súbitamente había crecido, de la Asociación, sin comprender la verdadera situación de la Internacional o sin preocuparse de ella. Había que tomar una decisión heroica, y fue, como siempre, Marx quien la tomó y la hizo prosperar en el Congreso de La Haya. En un acuerdo solemne, la Internacional se desentendió de toda responsabilidad por los manejos de los bakuninistas, que eran el eje de aquellos elementos insensatos y poco limpios; luego, ante la imposibilidad de cumplir también, frente a la reacción general, las exigencias redobladas que a ella se le planteaban y de mantener en pie su plena actividad, más que por medio de una serie de sacrificios, que necesariamente habrían desangrado el movimiento obrero, la Internacional se retiró provisionalmente de la escena, trasladando a Norteamérica el Consejo General. Los acontecimientos posteriores han venido a demostrar cuán acertado fue este acuerdo, tantas veces criticado por entonces y después. De una parte, quedaron cortadas de raíz, y siguieron cortadas en adelante, las posibilidades de organizar en nombre de la Internacional vanas intentonas, y de otra parte, las constantes y estrechas relaciones entre los partidos obreros socialistas de los distintos países demostraban que la conciencia de la identidad de intereses y de la solidaridad del proletariado de todos los países, despertada por la Internacional, llega a imponerse aun sin el enlace de una asociación internacional formal que, por el momento, se había convertido en traba.

Después del Congreso de La Haya, Marx volvió a encontrar, por fin, tiempo y sosiego para reanudar sus trabajos teóricos, y es de esperar que en un período de tiempo no muy largo pueda dar a la imprenta el segundo tomo de "El Capital".

De los muchos e importantes descubrimientos con que Marx ha inscrito su nombre en la historia de la ciencia, sólo dos podemos destacar aquí.

El primero es la revolución que ha llevado a cabo en toda la concepción de la historia universal. Hasta aquí, toda la concepción de la historia descansaba en el supuesto de que las últimas causas de todas las transformaciones históricas habían de buscarse en los cambios que se operan en las ideas de los hombres, y de que de todos los cambios, los más importantes, los que regían toda la historia, eran los políticos. No se preguntaban de dónde les vienen a los hombres las ideas ni cuáles son las causas motrices de los cambios políticos. Sólo en la escuela moderna de los historiadores franceses, y en parte también de los ingleses, se había impuesto la convicción de que, por lo menos desde la Edad Media, la causa motriz de la historia europea era la lucha de la burguesía en desarrollo contra la nobleza feudal por el Poder social y político. Pues bien, Marx demostró que toda la historia de la humanidad, hasta hoy, es una historia de luchas de clases, que todas las luchas políticas, tan variadas y complejas, sólo giran en torno al Poder social y político de unas u otras clases sociales; por parte de las clases viejas, para conservar el poder, y por parte de las ascendentes clases nuevas, para conquistarlo. Ahora bien, ¿qué es lo que hace nacer y existir a estas clases? Las condiciones materiales, tangibles, en que la sociedad de una época dada produce y cambia lo necesario para su sustento. La dominación feudal de la Edad Media descansaba en la economía cerrada de las pequeñas comunidades campesinas, que cubrían por sí mismas casi todas sus necesidades, sin acudir apenas al cambio, a las que la nobleza belicosa defendía contra el exterior y daba cohesión nacional o, por lo menos, política. Al surgir las ciudades y con ellas una industria artesana independiente y un tráfico comercial, primero interior y luego internacional, se desarrolló la burguesía urbana, y conquistó, luchando contra la nobleza, todavía en la Edad Media, una incorporación al orden feudal, como estamento también privilegiado. Pero, con el descubrimiento de los territorios no europeos, desde mediados del siglo XV, la burguesía obtuvo una zona comercial mucho más extensa, y, por tanto, un nuevo acicate para su industria. La industria artesana fue desplazada en las ramas más importantes por la manufactura de tipo ya fabril, y ésta, a su vez, por la gran industria, que habían hecho posible los inventos del siglo pasado, principalmente la máquina de vapor, y que a su vez repercutió sobre el comercio, desalojando, en los países atrasados, al antiguo trabajo manual y creando, en los más adelantados, los modernos medios de comunicación, los barcos de vapor, los ferrocarriles, el telégrafo eléctrico. De este modo, la burguesía iba concentrando en sus manos, cada vez más, la riqueza social y el poder social, aunque tardó bastante en conquistar el poder político, que estaba en manos de la nobleza y de la monarquía, apoyada en aquélla. Pero al llegar a cierta fase -en Francia, desde la gran Revolución-, conquistó también éste y se convirtió, a su vez, en clase dominante frente al proletariado y a los pequeños campesinos. Situándose en este punto de vista -siempre y cuando que se conozca suficientemente la situación económica de la sociedad en cada época; conocimientos de que, ciertamente, carecen en absoluto nuestros historiadores profesionales-, se explican del modo más sencillo todos los fenómenos históricos, y asimismo se explican con la mayor sencillez los conceptos y las ideas de cada período histórico, partiendo de las condiciones económicas de vida y de las relaciones sociales y políticas de ese período, condicionadas a su vez por aquéllas. Por primera vez se erigía la historia sobre su verdadera base; el hecho palpable, pero totalmente desapercibido hasta entonces, de que el hombre necesita en primer término comer, beber, tener un techo y vestirse, y por tanto, trabajar, antes de poder luchar por el mando, hacer política, religión, filosofía, etc.; este hecho palpable, pasaba a ocupar, por fin, el lugar histórico que por derecho le correspondía.

Para la idea socialista, esta nueva concepción de la historia tenía una importancia culminante. Demostraba que toda la historia, hasta hoy, se ha movido en antagonismos y luchas de clases, que ha habido siempre clases dominantes y dominadas, explotadoras y explotadas, y que la gran mayoría de los hombres ha estado siempre condenada a trabajar mucho y disfrutar poco. ¿Por qué? Sencillamente, porque en todas las fases anteriores del desenvolvimiento de la humanidad, la producción se hallaba todavía en un estado tan incipiente, que el desarrollo histórico sólo podía discurrir de esta forma antagónica y el progreso histórico estaba, en líneas generales, en manos de una pequeña minoría privilegiada, mientras la gran masa se hallaba condenada a producir, trabajando, su mísero sustento y a acrecentar cada vez más la riqueza de los privilegiados. Pero, esta misma concepción de la historia, que explica de un modo tan natural y racional el régimen de dominación de clase vigente hasta nuestros días, que de otro modo sólo podía explicarse por la maldad de los hombres, lleva también a la convicción de que con las fuerzas productivas, tan gigantescamente acrecentadas, de los tiempos modernos, desaparece, por lo menos en los países más adelantados, hasta el último pretexto para la división de los hombres en dominantes y dominados, explotadores y explotados; de que la gran burguesía dominante ha cumplido ya su misión histórica, de que ya no es capaz de dirigir la sociedad y se ha convertido incluso en un obstáculo para el desarrollo de la producción, como lo demuestran las crisis comerciales, y sobre todo el último gran crac 20 y la depresión de la industria en todos los países; de que la dirección histórica ha pasado a manos del proletariado, una clase que, por toda su situación dentro de la sociedad, sólo puede emanciparse acabando en absoluto con toda dominación de clase, todo avasallamiento y toda explotación; y de que las fuerzas productivas de la sociedad, que crecen hasta escapársele de las manos a la burguesía, sólo están esperando a que tome posesión de ellas el proletariado asociado, para crear un estado de cosas que permita a caba miembro de la sociedad participar no sólo en la producción, sino también en la distribución y en la administración de las riquezas sociales, y que, mediante la dirección planificada de toda la producción, acreciente de tal modo las fuerzas productivas de la sociedad y su rendimiento, que se asegure a cada cual, en proporciones cada vez mayores, la satisfacción de todas sus necesidades razonables.

El segundo descubrimiento importante de Marx consiste en haber puesto definitivamente en claro la relación entre el capital y el trabajo; en otros términos, en haber demostrado cómo se opera, dentro de la sociedad actual, con el modo de producción capialista, la explotación del obrero por el capitalista. Desde que la Economía política sentó la tesis de que el trabajo es la fuente de toda riqueza y de todo valor, era inevitable esta pregunta: ¿cómo se concilia esto con el hecho de que el obrero no perciba la suma total de valor creada por su trabajo, sino que tenga que ceder una parte de ella al capitalista? Tanto los economistas burgueses como los socialistas se esforzaban por dar a esta pregunta una contestación científica sólida; pero en vano, hasta que por fin apareció Marx con la solución. Esta solución es la siguiente: El actual modo de producción capitalista tiene como premisa la existencia de dos clases sociales: de una parte, los capitalistas, que se hallan en posesión de los medios de producción y de sustento, y de otra parte, los proletarios, que, excluidos de esta posesión, sólo tienen una mercancía que vender: su fuerza de trabajo, mercancía que, por tanto, no tienen más remedio que vender, para entrar en posesión de los medios de sustento más indispensables. Pero el valor de una mercancía se determina por la cantidad de trabajo socialmente necesario invertido en su producción, y también, por tanto en su reproducción; por consiguiente, el valor de la fuerza de trabajo de un hombre medio durante un día, un mes, un año, se determina por la cantidad de trabajo plasmada en la cantidad de medios de vida necesarios para el sustento de esta fuerza de trabajo durante un día, un mes o un año. Supongamos que los medios de vida para un día exigen seis horas de trabajo para su producción o, lo que es lo mismo, que el trabajo contenido en ellos representa una cantidad de trabajo de seis horas; en este caso, el valor de la fuerza de trabajo durante un día se expresará en una suma de dinero en la que se plasmen también seis horas de trabajo. Supongamos, además, que el capitalista para quien trabaja nuestro obrero le paga esta suma, es decir, el valor íntegro de su fuerza de trabajo. Ahora bien; si el obrero trabaja seis horas del día para el capitalista, habrá reembolsado a éste íntegramente su desembolso: seis horas de trabajo por seis horas de trabajo. Claro está que de este modo no quedaría nada para el capitalista; por eso éste concibe la cosa de un modo completamente distinto. Yo, dice él, no he comprado la fuerza de trabajo de este obrero por seis horas, sino por un día completo. Consiguientemente, hace que el obrero trabaje, según las circunstancias, 8, 10, 12, 14 y más horas, de tal modo que el producto de la séptima, de la octava y siguientes horas es el producto de un trabajo no retribuido, que, por el momento, se embolsa el capitalista. Por donde el obrero al servicio del capitalista no se limita a reponer el valor de su fuerza de trabajo, que se le paga, sino que, además crea una plusvalía que, por el momento, se apropia el capitalista y que luego se reparte con arreglo a determinadas leyes económicas entre toda la clase capitalista. Esta plusvalía forma el fondo básico del que emanan la renta del suelo, la ganancia, la acumulación de capital; en una palabra, todas las riquezas consumidas o acumuladas por las clases que no trabajan. De este modo, se comprobó que el enriquecimiento de los actuales capitalistas consiste en la apropiación del trabajo ajeno no retribuido, ni más ni menos que el de los esclavistas o de los señores feudales, que explotaban el trabajo de los esclavos o de los siervos, y que todas estas formas de explotación sólo se diferencian por el distinto modo de apropiarse el trabajo no pagado. Y con esto, se quitaba la base de todas esas retóricas hipócritas de las clases poseedoras de que bajo el orden social vigente reinan el derecho y la justicia, la igualdad de derechos y deberes y la armonía general de intereses. Y la sociedad burguesa actual se desenmascaraba, no menos que las que la antecedieron, como un establecimiento grandioso montado para la explotación de la inmensa mayoría del pueblo por una minoría insignificante y cada vez más reducida.

Estos dos importantes hechos sirven de base al socialismo moderno, al socialismo científico. En el segundo tomo de "El Capital" se desarrollan estos y otros descubrimientos científicos no menos importantes relativos al sistema social capitalista, con lo cual se revolucionan también los aspectos de la Economía política que no se habían tocado todavía en el primer tomo. Lo que hay que desear es que Marx pueda entregarlo pronto a la imprenta.


Marx en 1882, un año antes de su muerte


NOTAS
1 Rheinisehe Zeitung fiir Politik, Handel und Gewerbe («Periódico del Rin para cuestiones de política, comercio e industria»): diario que se publicó en Colonia del I de enero de 1842 al 31 de marzo de 1843. En abril de 1842, Marx comenzó a colaborar en él, y en octubre del mismo año pasó a ser uno de sus redactores; Engels colaboraba también en el periódico
2 "Kölnische Zeitung" («Periódico de Colonia»): diario alemán que se publicó con ese nombre desde 1802 en Colonia; en el período de la revolución de 1848-1849 y la reacción que le sucedió reflejaba la política de traición y cobardía de la burguesía liberal prusiana; en el último tercio del siglo XIX estuvo ligado al partido nacional-liberal.
3 "Deutsch-Französische Jahrbücher" («Anales franco-alemanes»): se publicaba en París, en alemán, bajo la redacción de C. Marx y A. Ruge. No salió más que el primer fascículo (doble) en febrero de 1844. En él se publicaron las obras de Carlos Marx: "Contribución al problema hebreo" y "Contribución a la critica de la filosofía del Derecho de Hegel. Introducción", así como las de Federico Engels: "Esbozos para la crítica de la Economía Política" y "Situación de Inglaterra. Tomás Carlyle, El pasado y el presente". Estas obras marcaban el paso definitivo de Marx y de Engels del democratismo revolucionario al materialismo y al comunismo. La causa principal del cese de la publicación del anuario residía en las divergencias en cuestiones de principio entre Marx y el radical burgués Ruge.
4 El Gobierno francés dispuso la expulsión de Marx de Francia el 16 de enero de 1845 bajo la presión del Gobierno de Prusia.
5 La "Asociación de Obreros Alemanes en Bruselas" fue fundada por Marx y Engels a fines de agosto de 1847, con el fin de educar políticamente a los obreros alemanes residentes en Bélgica. Bajo la dirección de Marx, Engels y sus compañeros, la Asociación se convirtió en un centro legal de unión de los proletarios revolucionarios alemanes en Bélgica. Los mejores elementos de la Asociación integraban la Organización de Bruselas de la Liga de los Comunistas. Las actividades de la Asociación de Obreros Alemanes en Bruselas se suspendieron poco después de la revolución de febrero de 1848 en Francia, debido a las detenciones y la expulsión de sus componentes por la policía belga.
6 "Deutsche-Brüsseler-Zeitung" («Periódico Alemán de Bruselas»): periódico fundado por los emigrados políticos alemanes en Bruselas; se publicó desde enero de 1847 hasta febrero de 1848. A partir de septiembre de 1847, Marx y Engels colaboraban permanentemente en él y ejercían una influencia directa en su orientación. Bajo la dirección de Marx y Engels, se hizo órgano de la Liga de los Comunistas.
7 Insurrección de junio: heroica insurrección de los obreros de París el 23-26 de junio de 1848, aplastada con excepcional crueldad por la burguesía francesa. Fue la primera gran guerra civil entre el proletariado y la burguesía.
8 "Kreuz-Zeitung" («Periódico de la Cruz»): nombre con que se conocía (por llevar en el título una cruz, emblema de las milicias, el landwehr) el diario alemán "Neue Preussische Zeitung" («Nuevo Periódico Prusiano»); se publicó en Berlín desde junio de 1848 hasta 1939, fue órgano de la camarilla contrarrevolucionaria de la corte y de los junkers prusianos.
9 Se trata de la insurrección armada en Dresde del 3 al 8 de mayo y de las insurrecciones en Alemania del Sur y del Oeste de mayo a julio de 1849 en defensa de la Constitución imperial aprobada por la Asamblea Nacional de Francfort el 28 de marzo de 1849, pero rechazada por varios Estados alemanes. Las insurrecciones tenían carácter aislado y espontáneo y fueron aplastadas hacia mediados de julio de 1849.
10 El 13 de junio de 1849, en París, el partido pequeñoburgués La Montaña organizó una manifestación pacífica de protesta contra el envío de tropas francesas para aplastar la revolución en Italia. La manifestación fue disuelta por las tropas. Muchos líderes de La Montaña fueron arrestados y deportados o tuvieron que emigrar de Francia.
11 "Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue" («Nuevo Periódico del Rin. Revista político-económica»): revista, órgano teórico de la Liga de los Comunistas, fundada por Marx y Engels. Se publicó desde diciembre de 1849 hasta noviembre de 1850; salieron seis números.
12 Se trata del proceso organizado en Colonia (del 4 de octubre al 12 de noviembre de 1852) con fines provocativos por el Gobierno de Prusia contra 11 miembros de la Liga de los Comunistas. Acusados de crimen de alta traición sobre la base de documentos falsos y perjurios, siete fueron condenados a reclusión en la fortaleza por plazos de 3 a 6 años.
13 "New-York Daily Tribune" («Tribuna diaria de Nueva York»): diario progresista burgués que se publicó de 1841 a 1924. Marx y Engels colaboraron en él desde agosto de 1851 hasta marzo de 1862.
14 La guerra civil de Norteamérica (1861-1865) se llevó a cabo entre los Estados industriales del Norte de los EE.UU. y los sublevados Estados esclavistas del Sur, que querían conservar la esclavitud y resolvieron en 1861 separarse de los Estados del Norte. La guerra fue resultado de la lucha de dos sistemas: el de la esclavitud y el del trabajo asalariado.
15 La guerra italiana: guerra de Francia y Piamonte contra Austria, desencadenada por Napoleón III so falso pretexto de liberación de Italia. Lo que quería Napoleón III, en realidad, era conquistar nuevos territorios y consolidar el régimen bonapartista en Francia. Sin embargo, asustado por la gran envergadura del movimiento de liberación nacional en Italia y empeñado en mantener el fraccionamiento político de ésta, Napoleón III concertó una paz separada con Austria. Francia se quedó con Saboya y Niza. Lombardía pasó a pertenecer a Cerdeña, y Venecia siguió bajo la dominación de Austria.
16 "Das Volk" («El pueblo»): semanario que se publicó en alemán en Londres desde el 7 de mayo hasta el 20 de agosto de 1859, con la más activa participación de Marx, el cual fue, en realidad, su redactor a partir de principios de julio.
17 Trátase del Palacio de las Tullerías, de París, residencia de Napoleón III durante el Segundo Imperio.
18 El 4 de septiembre de 1870 se produjo un alzamiento revolucionario de las masas populares que condujo al derrocamiento del régimen del Segundo Imperio, a la proclamación de la República y a la formación del Gobierno Provisional, en el que entraron monárquicos, además de republicanos moderados. Este Gobierno, encabezado por Trochu, gobernador militar de París, y Thiers, su auténtico inspirador, tomó el camino de la traición nacional y la componenda alevosa con el enemigo exterior.
19 El Congreso de la Asociación Internacional de los Trabajadores de La Haya se celebró del 2 al 7 de septiembre de 1872, con la asistencia de 65 delegados de 15 organizaciones nacionales. Dirigían las labores del Congreso Marx y Engels. En él se dio cima a la lucha de largos años de Marx y Engels y sus compañeros contra toda clase de sectarismo pequeñoburgués en el movimiento obrero. La actuación escisionista de los anarquistas fue condenada, y sus líderes expulsados de la Internacional. Los acuerdos del Congreso de La Haya colocaron los cimientos para la futura fundación de partidos políticos de la clase obrera con existencia propia en los distintos países.
20 Trátase de la crisis económica mundial de 1873. En Alemania, la crisis comenzó con una «grandiosa bancarrota» en mayo de 1873, preludio de la crisis que duró hasta fines de los años 70.




A quien interese: Movimiento Hippie...


MOVIMIENTO HIPPIE

Imagen tomada de BWN Patagonia



Pink Floyd
Imagen tomada de Taringa



INTRODUCCIÓN: LOS HIPPIES Fue un movimiento juvenil que tuvo lugar en los últimos años de la década de 1960 y que se caracterizó por la anarquía no violenta, la preocupación por el medio ambiente y el rechazo al materialismo occidental. Los hippies formaron una contracultura políticamente atrevida y antibelicista, y artísticamente prolífica en Estados Unidos y en Europa. Su estilo psicodélico y lleno de colorido estaba inspirado por drogas alucinógenas como el ácido lisérgico (LSD) y se plasmaba en la moda, en las artes gráficas y en la música de cantantes como Janis Joplin o de bandas como Love, Grateful Dead, Jefferson Airplane y Pink Floyd. 






EL MOVIMIENTO HIPPIE: En los últimos años de la década del ´60, comenzó un movimiento muy particular que fue conocido como “movimiento hippie”. Este movimiento, como decíamos anteriormente, se caracterizó por la anarquía no violenta, por la preocupación por el medio ambiente y por un rechazo general al materialismo occidental. Los hippies formaron una cultura contestataria y antibelicista.



Artísticamente fue un movimiento muy prolífero en todo el mundo. Su estilo fue la psicodelica y la multiplicidad de colores inspirados en la drogas alucinógenas de la época (LSD) y que se plasmaba en: moda, artes gráficas y sobre todo en la música, en cantantes como Janis Joplin y en bandas como Love, Grateful Dead, Jefferson Airplane y Pink Floyd por nombrar solo algunas; y en general en todos los ámbitos de la cultura.

En un principio el movimiento se generó en Estado Unidos para luego extenderse a Europa y a todo el mundo. El origen, fue una reacción a las profundas alteraciones que había producido la segunda guerra mundial, en la sociedad y en la cultura.

Luego de la segunda guerra mundial (1945), se habían generalizado las políticas económicas de orientación “keynesianas”, que se basaban en el impulso que el Estado (ver Estado de Bienestar) le daba a la demanda y a la organización del proceso productivo a través del “taylorismo” (organización racional y científica del trabajo) y el “fordismo” (organización del trabajo en cadena). Estas circunstancias, hicieron aumentar la productividad y a su vez abaratar costos, lo que permitió a los trabajadores, acceder al mercado de bienes de consumo durables (automóviles, electrodomésticos, etc.), como nunca antes en la historia.

Las clases medias y populares mejoraron notablemente en las condiciones de vida ayudadas por la intervención del llamado “estado de bienestar” que tenía en esta etapa una importancia preponderante. Además, el pleno empleo, el sistema de seguridad social asegurado por ese “estado de bienestar” y la transformación de algunos servicios que antes eran privados (sanidad, educación, transporte, etc) en públicos, permitió también una notable mejora en la mayoría de los trabajadores.

Estas mejoras económicas, provocó en la sociedad en general una aletargamiento y un adormecimiento en cuanto a los reclamos y las luchas obreras. Los jóvenes, a partir de la década del ´50, comenzaron a rechazar estas posiciones cómodas y burguesas. Además, se le sumó a estos conflictos, la intolerancia “macartista” en el plano interno y la guerra de Corea en el internacional.

Todas estas transformaciones en la sociedad, fueron incubando la protesta juvenil que vendría.

La década del ´60, en los Estados Unidos y en los países centrales, traería todavía aun más mejoras en lo económico. La producción industrial se incrementó durante este periodo, principalmente la industria alimenticia, junto con la producción de carbón, la metalurgia básica, los productos agrícolas y la gasolina. Comenzó así, una etapa de consumo de masas. Los electrodomésticos, el auto y el teléfono, pasaron a ser símbolos de status personal. En general, artículos que eran privativos de minorías, pasaron a ser consumidos por una gran cantidad de personas al abaratarse notablemente sus costos.

Otro síntoma de los cambios de la época, fue la significativa explosión demográfica y la fuerte crisis que sufrió la institución “familia”. La misma, dejó de ser el núcleo de contención afectiva que siempre fue, debido a un cambio de valores en la sociedad.

Dos grandes movimientos también cobraron fuerte impulso en la década del ´60: uno era el “liberación femenina” y el otro el de la lucha contra la discriminación étnica.

En ese marco, en esta década, muchos jóvenes comenzaron a ensayar experiencias no convencionales. Consideraban mediocre y aburrido el mundo “burgués” e iniciaron una búsqueda hacia una vida espiritual y en contacto con la naturaleza. A toda esta búsqueda e iniciativas de los jóvenes, se la comenzó a conocer como “movimiento hippie”.

Al “movimiento hippie” no le interesaba cambiar la sociedad, sino que lo que pretendían era cambiar la sociedad en forma íntegra. Además de los cambios en la familia y la rebelión juvenil, se sumaba la denominada “revolución sexual”. Ésta última, ocurría acompañada de las grandes transformaciones en las conductas sociales, que se trasladaron también al ámbito privado. La aparición de las píldoras anticonceptivas y su difusión masiva, también influyeron en los cambios producidos en el nivel social.

Los “hippies”, tomaron como actitud contestataria, retirarse de la sociedad a la que condenaban por actitud cómoda y conservadora. Comenzaron, entonces, a reunirse en comunas, constituidas como organizaciones libres y sin jerarquías, en total contraposición de lo que pasaba en la sociedad burguesa. Las reuniones de los hippies se volvieron cada vez más conocidas, pero la que quedó instalada en la memoria, fue el festival de “Woodstock” en 1969, en el cual se reunieron durante tres días, medio millón de jóvenes. Además, el movimiento hippie encontró en el rock, un modo de expresión inigualable, sus valores básicos fueron la tolerancia y el amor. La guerra de Vietnam, fue también un hecho clave, que mostró al movimiento en total oposición al conflicto bélico, su gran inconformismo se manifestó en diversas movilizaciones en contra de la guerra y de todo tipo de violencia.

Estilo y comportamiento: El icono hippie suele caracterizarse con un hombre de pelo largo y barba mucho más larga que lo considerado “normal” para la época. Ambos sexos tendían a dejarse el pelo largo y de imitar el estilo afroamericano.

La mayoría de la sociedad de la época, consideraba estos “pelos largos” como una ofensa, o como sinónimo de suciedad, o cosa de mujeres.

El hecho de usar el cabello largo, para ambos sexos y su forma particular de vestir, actuaba como una señal de pertenencia y una muestra de su actitud contestataria y contracultural.

Otras características asociadas a ellos fueron:

- Ropas de colores brillantes.

- Ropas desteñidas.

- Camisas largas, polleras largas, pantalones con botamanga tipo “pata de elefante”.

- Ropas indias o africanas.

- Símbolos como la flor o dibujos de los aborígenes americanos..

- Muchos se confeccionaban su propia ropa como protesta ante la cultura consumista.

- Uso de incienso y recuperación de los valores naturales de las plantas.

- Se reunían a tocar o componer música en fiestas al aire libreo en casas de amigos.

- Vida en comunas.

- San Francisco, California era la principal ciudad de encuentro para los hippies.

- Tolerancia hacia la homosexualidad y la bisexualidad.

- Amor libre: traducido en un rechazo a la institución del matrimonio y una conducta sexual contraria a las imposiciones de las Iglesias o el Estado, que eran vistas como intromisiones a la vida personal.

- Uso de drogas: marihuana, hachís, alucinógenos como el LSD, etc.



Fuente: http://www.portalplanetasedna.com.ar/el_mundo07c.htm

12/03/12

MOVIMIENTOS SOCIALES

¡¡¡IMPORTANTE!!!  LOS MOVIMIENTOS SOCIALES NACEN EN LATINOAMERICA





Blog de donde se ha tomado la imagen y es información interesante para el tema que nos concierne: http://profesor-daniel-alberto-chiarenza.blogspot.com/2009/06/22-de-junio-de-1826-apertura-del.html


FACTORES HISTÓRICOS


En 1914, se dieron los primeros movimientos sociales, en los años 60's y 70's se dieron los primeros estudios. Para profundizar este tema, la siguiente información es para darnos una vista que se podría llamar global, para posteriormente hablar específicamente de nuestro país. 


CARACTERÍSTICAS DE LOS NUEVOS MOVIMIENTOS 



SOCIALES



En EE.UU. y Europa occidental a mediados de los 60: sociedades industriales avanzadas o postindustriales.
• Movimientos muy diversos y plurales: derechos civiles, estudiantiles, feministas, pacifistas, ecologistas, liberación gay, nuevas espiritualidades, etc.
• Conexiones entre ellos. Plurimilitancia.
• Movimientos interclasistas. Importante presencia de jóvenes formados y de clase media.
• Comparten ciertos valores antiautoritarios, emancipadores, humanistas y antimercantilistas.
• Reivindican el reconocimiento de nuevas identidades.
• Uso de formas de acción no violenta y desobediencia civil, sólo en algunos movimientos.
• El movimiento también se muestra a través de actitudes y comportamientos individuales: “lo personal es político”.
• Autonomía y desprecio por los partidos políticos convencionales.
• Rechazo a las organizaciones centralizadas, burocratizadas e institucionalizadas.

EL MUNDO OCCIDENTAL TRAS LA II GUERRA MUNDIAL



Guerra Fría: el mundo queda dividido en dos grandes bloques.
• Desarrollo del Estado del Bienestar en occidente. Los “Treinta Gloriosos”.
• Crecimiento y diversificación económica.
• Mejora del nivel de vida de los trabajadores: vivienda, sanidad, pensiones, educación, tiempo libre y ocio.
• Reducción e institucionalización del conflicto obrero.
• Nuevos derechos políticos y sociales: abolición de la pena de muerte y políticas de rehabilitación de los presos en los países europeos.
• Importante desarrollo de la industria armamentística y el gasto militar.

MOVIMIENTOS POR LOS DERECHOS CIVILES EN EE.UU



Redes organizativas: escuelas, iglesias y asociaciones 
de apoyo a la comunidad afroamericana en el norte (CORE, NAACP National Association for the Advancement of Colored People) etc.
• Definiciones identitarias compartidas: norteamericanos sin derechos a causa del color de piel.
• Oportunidades políticas: sentencias judiciales favorables, apoyo político de la comunidad negra y los simpatizantes del partido demócrata en el norte.
• Repertorio de acción colectiva (la experiencia en la movilización refuerza la identidad de grupo): 
-Transgresoras: desobediencia civil no violenta (boicots, ocupación de espacios reservados para blancos, sentadas, no cooperación, etc.).
-Convencionales: Manifestaciones masivas, mítines y marchas.Violentas: enfrentamientos con policías o segregacionistas blancos (más excepcionales, menos planificadas y fruto de la dinámica de enfrentamiento o provocación).
• Declive. Varios factores a tener en cuenta: Aprobación de leyes contra la discriminación y por el derecho de voto negro en 1964 y 1965.Asesinato de líderes del movimiento, disputas y escisiones por cambio de estrategias en las formas de acción.Represión y detenciones masivas por revueltas urbanas y radicalización del ala violenta del movimiento.

MOVIMIENTO CONTRA LA GUERRA DE VIETNAM


-Redes organizativas: asociaciones de estudiantes contra la guerra en las universidades (SDS).  
-Definiciones identitarias compartidas: rechazo al militarismo y al imperialismo, solidaridad con las víctimas de ambos bandos:        
-Oportunidades: impopularidad ante la duración de la guerra, la impresión del gran número de soldados muertos y heridos (mutilados). 
-El apoyo de los veteranos de guerra, hippies y afroamericanos.      
-Repertorios de acción colectiva:Mezcla de convencionales y transgresoras: grandes marchas, manifestaciones, concentraciones, mítines y conciertos con un contenido estético y dramático provocador, contracultural
- Transgresoras: resistencia al servicio militar.
- Violentas (más excepcionales): ataques a los edificios militares de los campus y enfrentamientos directos con fuerzas del orden.


MOVIMIENTO ESTUDIANTIL: MAYO DEL 68










(JOSEP RAMONEDA 19/04/2008)



   Redes organizativas: asociaciones de izquierdas en las universidades con experiencia en movilizaciones. No hay dirección única o coordinada.·        Definiciones compartidas:-      Los “estudiantes” que masifican las universidades se perciben como una fuerza crítica con capacidad de cambio social y protagonismo político.-      Desarrollo de conciencia crítica contra las estructuras políticas y culturales.-      Solidaridad frente a la represión policial, símbolo del poder.    ·        Oportunidades: movilizaciones contra la guerra de Vietnam y contra el sistema universitario. El apoyo de los trabajadores y sindicatos determina que la movilización torne en situación revolucionaria.·        Repertorio de acción colectiva:-      Convencionales: huelgas generales y sectoriales, manifestaciones, concentraciones, asambleas.-Transgresoras: sentadas, obstrucciones, ocupaciones de    universidades y fábricas.     -Violentas: barricadas, enfrentamientos directos con la policía, ataques a la propiedad privada.·        Declive:     -Los obreros abandonan la movilización tras conseguir mejoras salariales y mayor representación sindical.     -De Gaulle convoca elecciones y consiguen una victoria incuestionable.     -Desalojo de las universidades ocupadas.     -Comienzo del periodo vacacional de verano.
Movimientos sociales de los 70’s·        Expansión de nuevas vanguardias radicales y grupos armados:-Desprestigio de los partidos comunistas cercanos a Moscú tras el 68.   -Refugio de los militantes más activos en grupos considerados más puros y revolucionarios.   -Influencia de las guerrillas de liberación nacional y la expansión de la guerrilla revolucionaria por América Latina tras la Revolución Cubana.    Feminismo, ecologismo, pacifismo y otros ismos.

OTROS ISMOS

EcologismoPacifismo.Liberación Gay (LGTB).Teología de la Liberación.Educación popular.Transformación personal y colectiva al margen del sistema: comunas neorrurales y urbanas, okupas, cooperativas de alimentos, bancas éticas, radios libres y medios de comunicación alternativa, etc.New Age o Era Acuario (nuevas espiritualidades).La Autonomía o “Galaxia auto”: autonomía, autogestión, autoorganización, autodeterminación y rechazo a los imperativos del Estado. Democracia directa, radical y participativa.

Fuente: http://www.ucm.es/centros/cont/descargas/documento23509.pdf




Y... ¿qué ha pasado en Colombia?








MOVIMIENTOS SOCIALES EN COLOMBIA
CONCEPTUALIZACIÓN


Si definimos las organizaciones sociales como “el conjunto de relaciones y regulaciones internas que preservan la autonomía del sistema y aseguran la continuidad del grupo” (Elkin y Schverstein, 1989), entendemos que se caracterizan por ser entidades autónomas, por su capacidad para crear sus propios contextos socioculturales, fijando sus propias reglas sus creencias y valores, sus ceremonias ritos y rituales.
Las organizaciones y movimientos sociales generalmente, surgen a partir de condiciones sociales que generan tensión, frustración y reclamos y se caracterizan por “un alto nivel de preocupación por un problema y se define como una actividad organizada a largo plazo para promover o asegurar, al margen de la esfera institucional establecida, un interés u objetivo común a través de la acción colectiva. (Rebolloso, E. 1998).


CLASIFICACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES


Según Touraine (1999), los movimientos sociales se clasifican en:
Ø Movimientos culturales (religiosos, de mujeres, de ecologistas, de minorías étnicas)
Ø Movimientos históricos (apelan al pueblo contra el Estado, los ecologistas que cuestionan la política de un país o una empresa y el modo general de desarrollo)
Ø Movimientos societales (conflicto de actores por la gestión social de una apuesta cultural, que no se reduce del todo a los intereses de uno o de otro)
Ø Antimovimientos sociales (sectas fundamentalistas, la vanguardia política, los racistas y los xenófobos).
Este autor establece una clara diferenciación entre los movimientos societales que contienen en sí una aspiración democrática, procuran dar la palabra a quienes no la tienen, hacerlos partícipes en la formación de decisiones políticas y económicas, no es una simple campaña de reformas, pero tampoco una lucha a muerte, mientras que las acciones revolucionarias que caracterizan los Antimovimientos sociales siempre sueñan con purificación social, política, étnica o cultural, sociedad unificada y transparente, la creación de un hombre nuevo y la eliminación de todo lo contrario a una unanimidad.


Vemos que la historia de Colombia es rica en movimientos y organizaciones sociales. En estas breves líneas, no podríamos hacer menos que recordar algunas de las luchas emprendidas por estos movimientos: la de los afrodescendientes liderados por Benkos Biohó; la "Revolución de los Comuneros" comandada por José Antonio Galán; las acciones de los artesanos en el siglo XIX; la conformación de Unión Obrera de Colombia en 1913; el protagonismo sindical de Eduardo Mahecha, Torres Giraldo y María Cano; la jornada estudiantil del 8 de junio de 1928; las "marchas de hambre" de 1932; la creación de las organizaciones obreras que liderarán el movimiento obrero: CTC (1936),UTC(1946), CSTC (1964), CGT (1971); Central Unitaria de Trabajadores (1986); las jornadas de mayo de 1957 por la defensa de las libertades civiles y contra la dictadura militar; el paro cívico nacional de 1977 liderado por las centrales obreras. Igualmente tendríamos que destacar las acciones del movimiento indígena, liderado entre otras, por la ONIC y el movimiento campesino, potenciado por la creación de la Asociación de Usuarios Campesinos (ANUC) a finales de la década de los sesenta.


En este sentido en Colombia se hicieron 259 paros locales entre 1970 y 1985, (no se conoce el numero en la última década), movilizaciones campesinas en su mayoría por conflictos por la propiedad agraria, por la asistencia técnica, por el crédito, por el mercado, por las vías, han realizado múltiples tomas de dependencias oficiales de carácter municipal, nacional o departamental, tomas de tierra, marchas a la cabecera de los municipios o a otras ciudades, y últimamente el desplazamiento por la violencia interna.

A pesar de las muchas acciones, es sólo hasta la década de los ochenta que el vocablo de movimiento social empieza a ser empleado y circulado por académicos e investigadores sociales, motivando su interés en la década de los noventa, especialmente en 1991 cuando se promulga la nueva Constitución Política. Estos movimientos han pasado de la denuncia de una carencia o necesidad, al ámbito de la exigibilidad de los derechos humanos en su conjunto: Derechos Civiles y Políticos; Derechos Económicos, Sociales y Culturales; Derechos Colectivos y del Ambiente. Sin embargo, actualmente nuevas realidades atraviesan el accionar de los movimientos sociales: el desplazamiento forzado interno, la informatización del empleo, los asuntos de género y diversidad sexual, las reivindicaciones étnicas y ambientales. A pesar de que las condiciones económicas y políticas del país no son las mejores para alentar la acción social colectiva en Colombia, los actores políticos y sociales siguen en sus luchas, caracterizadas por el rechazo a las injusticias, desigualdades y exclusiones de todo tipo. Los movimientos sociales también rechazan los efectos negativos de la globalización y reivindican su carácter ciudadano, pero en una dimensión integral de los derechos humanos. Renuevan sus formas organizativas y de protesta, sin perder lo positivo de las tradiciones heredadas; incursionan en lo político para romper el aislamiento en que se quería sumir a la esfera social; luchan para hacer de Colombia una patria digna para sus hijos e hijas. Con justa razón exclaman: ¡Podemos estar apabullados y hasta aterrorizados, pero no estamos derrotados!




Fuente: http://movimientossocialesencolombia.blogspot.com/2008/06/clasificacion-de-los-movimientos.html
Blog publicado por: Movimientos sociales en Colombia en el año 2008, miércoles 25 de junio por una psicóloga de la UNAD.




De movimientos societales surgen conceptos claves como: 


Capitalismo


Algunos consideran que el laissez-faire de ser "capitalismo puro". Laissez-faire (en francés, "dejar hacer (por sí mismo)"), significa minimizar o eliminar la interferencia del Estado en asuntos económicos y el proceso competitivo, que permita el libre juego de oferta y demanda. El capitalismo de laissez-faire no ha existido nunca en la práctica. Debido a que todas las grandes economías tienen hoy una mezcla de público y privado la propiedad y el control, algunos consideran que el término "economías mixtas" se describe con mayor precisión la mayoría de las economías contemporáneas. En el "capitalismo de economía mixta", el Estado interviene en la actividad del mercado y proporciona muchos servicios.

Durante el último siglo el capitalismo ha sido a menudo contrasta con las economías de planificación centralizada. El axioma del capitalismo es que la mejor asignación de recursos se logra a través de los consumidores tengan libertad de elección, y los productores de responder en consecuencia para satisfacer la demanda de los consumidores colectiva. Esto contrasta con las economías de planificación en las que el Estado se dirige lo que producen. Una consecuencia es la creencia de que la privatización de las anteriormente los servicios provistos por el Estado tenderá a lograr una prestación más eficaz del mismo. Consecuencias suelen ser más a favor del libre comercio, y la abolición de los subsidios. Aunque los individuos y los grupos deben actuar racionalmente en cualquier sociedad para su propio bien, las consecuencias de ambas acciones racionales e irracionales se dice que son más evidentes en una sociedad capitalista.
Las prácticas económicas capitalistas se han convertido cada vez más institucionalizado en Inglaterra entre el 16 y 19 siglos, aunque algunas características de la organización capitalista existían en el mundo antiguo, y principios de los aspectos de mercado del capitalismo floreció durante la Edad Media tardía. El capitalismo ha sido dominante en el mundo occidental desde el fin del feudalismo. De Gran Bretaña, poco a poco difundir en toda Europa, a través de fronteras políticas y culturales. En los siglos 19 y 20, el capitalismo siempre que el principal, pero no exclusiva, a los medios de la industrialización en gran parte del mundo.
Hoy en día, la mayoría de la investigación académica sobre el capitalismo en el mundo de habla Inglés-se inspira en el pensamiento económico neoclásico. Favorece la coordinación y la extensa mercado relativamente neutro patrones gubernamentales de regulación del mercado destinadas a mantener los derechos de propiedad, en lugar de privilegiar a los actores sociales; desregulado los mercados de trabajo; la gestión empresarial dominado por los propietarios de las empresas financieras, y los sistemas financieros en función principalmente de los mercados de capitales de la financiación basada en en lugar de la financiación estatal.
Milton Friedman efectivamente tomaron a muchos de los principios básicos enunciados por Adam Smith y los economistas clásicos y modernizado, en una forma. Un ejemplo de ello es su artículo en cuestión en septiembre de 1970 de The New York Times Magazine, donde se afirma que la responsabilidad social de las empresas es "usar sus recursos y participar en actividades diseñadas para incrementar sus beneficios … (a través) abierto y libre la competencia, sin engaño o fraude. "Esto equivale a Smith, el argumento de que el interés propio, a su vez, beneficia al conjunto de la sociedad. Trabajar así contribuido a sentar las bases para los próximos remarketization del capitalismo y la oferta económica de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Fuente: TuEconomia.net
http://www.tueconomia.net/sistemas-economicos/capitalismo.php



Nacionalismo: 

Los inicios del nacionalismo moderno se remontan hasta la desintegración, al final de la edad media, del orden social feudal y de la unidad cultural (en especial la religiosa) de varios Estados europeos. La vida cultural europea estaba basada en la herencia común de ideas y actitudes transmitidas a través del latín, el idioma de las clases cultivadas. Todos los europeos occidentales profesaban entonces la misma religión: el catolicismo. El derrumbe del sistema social y económico dominante, el feudalismo, vino acompañado del desarrollo de comunidades más grandes, interrelaciones sociales más amplias y dinastías que favorecieron los valores nacionales para conseguir apoyos a su dominación. El sentimiento nacional se vio reforzado en algunos países durante la Reforma, cuando la adopción del catolicismo o del protestantismo como religión nacional actuó como fuerza de cohesión colectiva adicional.http://mural.uv.es/martete/nacionalismo.html  

El nacionalismo es una ideología de base política con consecuencias en todos los planos de la vida que antepone la noción de nación, de índole sociológico, como conjunto de hombres unidos por una cultura en común por sobre el concepto de Estado, de tipo político, caracterizado por poseer un territorio dentro de cuyos límites se ejerce un gobierno que impone sus leyes a quienes residan dentro de ese Estado sin importar si poseen culturas diferentes.



Este concepto nacionalista tuvo su primer germen a partir de las ideas liberales nacidas en el siglo XVIII, donde si bien se acepta la concepción de Estado como núcleo de poder sobre los habitantes del lugar sin importar su origen, estos deben ser considerados iguales.

Es con el movimiento cultural del Romanticismo donde se arraiga el concepto de que cada comunidad cultural debe nuclearse dentro de un Estado y no aceptar imposiciones de estados a los que se haya anexados sin tener en cuenta sus propias identidades, orígenes, costumbres, lengua, religión etcétera.
Con el movimiento del romanticismo adquirieron relevancia los símbolos nacionales, por sobre el poder del gobernante. En 1821 en Morea los campesinos griegos se levantaron contra la dominación turca. Bélgica se independizó en 1830. Esto se intensificó luego de la Primera Guerra Mundial. Cada porción del Imperio Austriaco comenzó su lucha por la autodeterminación. Los hindúes se liberaron del Imperio Británico. Esto se tradujo a posteriori, luego de la Segunda Guerra Mundial, en el proceso de descolonización en África y en Asia y luego en la batalla contra el colonialismo económico en muchas partes del mundo.
En Música el nacionalismo hace alusión al uso de melodías, instrumentos y ritmos propios de cada región, a su folklore.


Fuente: http://deconceptos.com/ciencias-sociales/nacionalismo




Modernidad: 


I. BREVE ESBOZO HISTÓRICO.
El concepto de Modernidad designa, en principio, un determinado período cronológico que abarca los últimos cinco siglos. La presunción de que, a lo largo de esos siglos, pueden mantenerse ciertos rasgos como permanentes, indicaría el supuesto de la existencia de criterios no estrictamente cronológicos en vista a su definición y, por tanto, el recurso a caracteres de contenido y de tipo histórico. El concepto puede abordarse desde distintos puntos de vista, según consideraciones de tipo estético, filosófico, político, etc. En nuestra presentación lo tomaremos, ante todo, como un concepto histórico-filosófico, en la medida en que aparece como criterio caracterizador de una determinada época, a la vez que vinculado a rasgos de tipo normativo.
El concepto alcanza un uso cada vez mayor en la historia, la teoría de la historia y la filosofía de la historia, logrando rasgo canónico con el siglo XVIII. Surge al hilo de una nueva conciencia del tiempo histórico, por la que se distingue entre las edades Antigua, Media y Moderna (o Modernidad). Pronto, en el siglo XIX, se añadiría una Edad Contemporánea, referida a los tiempos novísimos. El momento de la ruptura con la Edad Media viene ejemplificado, según ópticas distintas, como Renacimiento o como Reforma.
La Semántica de los tiempos históricos, preconizada por R. Koselleck, ha investigado los principales rasgos históricos con que aparece la nueva temporalización, vinculada al concepto de Modernidad. Ante todo, lo cronológico o temporal adquiere un significado histórico propio. Así, los siglos (saecula) se comprenden como unidades coherentes y cargadas de sentido. Se impone el axioma de la irrepetibilidad, como lo expresa Herder: «No hay dos cosas en el mundo que tengan la misma medida del tiempo... Así pues (se puede decir verdadera y audazmente), en un tiempo del universo hay un número incalculable de tiempos»1.
La experiencia del progreso aparece como componente fundamental de la síntesis de espacio de experiencia y horizonte de expectativa en el concepto de Modernidad. Supone el recurso a un aspecto concreto desde el que poder organizar toda la historia; por ello los filósofos de la Ilustración proyectan desde el concepto la perspectiva de una historia total. Se trata de una experiencia arraigada en el conocimiento de lo anacrónico que sucede en un tiempo cronológicamente igual. «La diferencia en cuanto a la mejor organización o a la situación del desarrollo científico, técnico o económico, determinaba desde el siglo XVI cada vez más la experiencia histórica2».
Como canon del conocimiento histórico se erige la teoría de la perspectiva histórica subjetiva. En consecuencia, se proponen nuevas y variadas lecturas del pasado. La unión de la reflexión histórica con la conciencia del movimiento del progreso, permitió resaltar el propio período moderno, en comparación con los precedentes. «También la diferencia tajante entre el tiempo propio y el futuro, entre la experiencia precedente y la expectativa del porvenir, impregnó el tiempo nuevo de la historia»3. El propio tiempo aparece como tiempo de transición, no como final o principio. Hay un cambio de los ritmos temporales de la experiencia: la aceleración, en virtud de la cual se diferencia el tiempo propio del precedente. Humboldt lo expresó así: «Quien compare, aunque sea con poca atención, el estado actual de las cosas con el de hace quince o veinte años, no negará que reina en él una desigualdad mayor que en el doble espacio de tiempo a principios de este siglo»4.
Por último, se impone una temporalización que entrelaza continuamente las dimensiones del presente, pasado y futuro. Surgen las teorías y las filosofías de la /historia. El componente espacial se universaliza. En el componente temporal se incluye el futuro potencial. Con la experiencia de la simultaneidad de lo anacrónico se desarrolla una historiografía (Droysen, L. von Stein, Marx) que saca su impulso de un futuro en el que se intenta influir en función de sus diagnósticos históricos.



II. REFLEXIÓN SISTEMÁTICA.
Una reflexión sistemática sobre la Modernidad no puede menos que dar cuenta de la perspectiva abierta por los debates suscitados en los años ochenta y la acuñación del término posmodernidad. A la luz de un planteamiento crítico de los rasgos centrales del programa de la Ilustración, su continuación en las filosofías de Hegel y Marx y la convergencia de todo ello en el /marxismo, como concepción del mundo y de la historia, en cierta manera hegemónica en los círculos del planteamiento crítico en buena parte del siglo XX, desde la perspectiva de la posmodernidad alcanzan nueva configuración experiencias, acontecimientos y filosofías del siglo XX, en tanto que consideradas como precursoras de una nueva manera de entender la historia. El rasgo común más importante del estilo de este planteamiento de /posmodernidad sería la ruptura con el discurso de los grandes relatos. No obstante, la evaluación del carácter definitivo, o parcialmente periclitado, de la Ilustración, el mantenimiento o negación de rasgos de continuidad con la experiencia moderna, tanto en los ámbitos de sentido como en los terrenos económico y político, abre un amplio abanico de posiciones, desde las que se sigue planteando una lectura de la Modernidad y del lugar que en ella, o tras ella, ocupa el momento presente.
En el ámbito de la historia, según el resumen de la cuestión planteado por A. Heller, la gran narrativa de la Modernidad ha sostenido una lectura centrada en un /sujeto colectivo que confiera unidad al proceso histórico (espíritu del pueblo, proletariado), obteniéndose así un concepto universal de historia al que se atribuye una dinamis propia, y según el cual la transición desde el mundo premoderno al moderno se ha producido por un telos oculto, que culmina en el universalismo como final de la historia, y se mantiene la confianza metafísica en la creencia de la resolución del enigma de la historia5.
Por el contrario, con la posmodernidad se impone un escepticismo más o menos amplio, por el que se abren paso diversidad de perspectivas de análisis. Ya no se presupone la transparencia, sino más bien la inescrutabilidad de la Modernidad. Con la negación de un único sujeto colectivo, ya no puede sostenerse una única historia universal, ni un principio de movimiento unificador. El mundo moderno ya no aparece como determinado causalmente desde el premoderno, y la universalidad alcanzada se considera puramente empírica y no expresión de superioridad6. El paso de la gran narrativa a la posmodernidad, por lo demás, es entendido por A. Heller como incluido dentro del movimiento del péndulo de la modernidad, como metáfora dinámica que incorpora, rompiendo el planteamiento lineal clásico, la constante negación y autointerrogación de todos los logros modernos.
Uno de los autores que, en las últimas décadas, ha planteado una de las reflexiones más sistemáticas sobre el concepto de Modernidad ha sido J. Habermas, desde la perspectiva de que la Ilustración no ha agotado su proyecto emancipador, que no puede considerarse como acabado. Para ello propone una reflexión sobre el contenido normativo de la Modernidad y lo confronta tanto con la crítica radical de la razón, llevado a cabo en la filosofía contemporánea, cuanto con el funcionalismo sistémico de N. Luhmann.
La filosofía de Hegel aparece como un lugar privilegiado de consideración de la Modernidad como problema filosófico. Hegel, en efecto, ha captado la íntima conexión que existe entre Modernidad y racionalidad. La teoría de la /razón de Kant ya habría dado cuenta del proceso por el que la razón se constituye como tribunal supremo, ante el que ha de justificarse todo lo que pretenda ser válido, también habría subrayado la separación de esferas, como consecuencia del proceso de racionalización. La filosofía de Hegel tiene consciencia del devenir problemático de la Modernidad, y se plantea una reconstrucción crítica de la misma, ofreciendo una definición de su principio, a la vez que una lectura crítica que evite los peligros de desintegración inherentes al proyecto moderno.
El principio fundamental de la Modernidad, para Hegel, es la subjetividad. Desde el autocercioramiento de la modernidad como problema principal de su filosofía, Hegel subraya que la subjetividad explica tanto la superioridad del mundo moderno como su tendencia a la crisis. Las notas básicas de la subjetividad son lalibertad y la reflexión. Según la explicación de Habermas, «la expresión subjetividad comporta, sobre todo, cuatro connotaciones: a) individualismo: en el mundo moderno la peculiaridad infinitamente particular puede hacer valer sus pretensiones; b) derecho de crítica: el principio del mundo moderno exige que aquello que cada cual ha de reconocer se le muestre como justificado; c) autonomía de la acción: pertenece al mundo moderno el que queramos salir fiadores de aquello que hacemos; d) finalmente la propia filosofía idealista: Hegel considera como obra de la Edad Moderna el que la filosofía aprehende la idea que se sabe a sí misma»7.
Para Hegel, la subjetividad determina todas las manifestaciones de la cultura moderna, encarnándose en la vida religiosa, el /Estado, la sociedad, la /ciencia, la moral y el arte. El límite de la subjetividad viene dado en cuanto se revela como principio unilateral, incapaz de regenerar el poder religioso de la unificación en el medio de la razón. Resulta así la escisión entre fe y saber típica de la /Ilustración. La crítica del espíritu de la época, por parte de Hegel, se cifra en que esta ha renunciado a la totalidad. La adopción del concepto de Absoluto muestra la intención de ir más allá de las unilateralidades del principio de la subjetividad, aunque el precio a pagar por el propio Hegel sea que acaba negando la posibilidad de la crítica a la Modernidad.
Para Habermas, la Modernidad se revela como una determinada forma de conciencia temporal, en la que se recogen las experiencias del progreso, la aceleración, la simultaneidad cronológica de lo asimultáneo, la diferencia entre espacio de experiencia y horizonte de expectativa. Al mismo tiempo, y a diferencia del mundo premoderno, se trata de una época que tiene que extraer su normatividad de sí misma, tiene una necesidad de autocercioramiento intrínseco, que no le puede venir dado de fuera de ella. Es en la crítica /estética donde este problema adviene por primera vez a la conciencia, como puede apreciarse en la idea de /belleza sujeta al tiempo, principio sostenido por los modernos en la famosa querélle. La obra de arte aparece así, en el planteamiento de Baudelaire, como el punto de encuentro entre actualidad y eternidad.
Donde el concepto de Modernidad adquiere un uso más polémico es en su utilización crítica con respecto a las teorías que más radicalmente proclaman su adiós a la Modernidad, como es el caso de la Dialéctica negativa de Adorno, la Genealogía de Foucault o la Deconstrucción de Derrida. En la lectura que Habermas ofrece de estas teorías, estas no dan cuenta del lugar en que se mueven y se dejan guiar por intuiciones normativas, que apuntan mucho más allá de aquello a que pueden dar lugar en lootro de la razón que indirectamente evocan. Por su parte, Habermas enfoca la salida de las aporías a que dan lugar estas teorías, recurriendo a un concepto normativo de racionalidad, extraído de la propia práctica cotidiana comunicativa, y que apunta más allá de la teoría de sistemas.

Acción comunicativa y Mundo de la vida, como conceptos que remiten entre sí, constituyen la alternativa ofrecida por Habermas para sustituir al concepto marxiano de trabajo como prototipo de la praxis social. Se obtiene así una nueva presentación del contenido normativo de la Modernidad entendida desde la triple consideración del trato con la tradición cultural y el falibilismo correspondiente, el universalismo inherente a la universalización de las normas de acción y la generalización de valores y el subjetivismo propio de la individualización. En palabras de Habermas, «ahora la reflexivización de la cultura, la generalización de valores y normas, la extremada individuación de los sujetos socializados, la conciencia crítica, la formación autónoma de la voluntad colectiva, la individuación, los momentos de racionalidad atribuidos en otro tiempo a la praxis de los sujetos, se cumplen, aumentan, o se refuerzan bajo las condiciones que una red de intersubjetividad lingüísticamente generada, cada vez más extensa, y urdida de forma cada vez más fina»8.
Si la acción comunicativa se despliega como falibilismo, universalismo moral y subjetivismo, proyectados respectivamente sobre tradición cultural, mundo ético y ámbito individual, no lo hacen unilateralmente, sino que obtienen la resistencia del mundo de la vida que asegura la continuidad de los plexos de sentido. «Las figuras de pensamiento propias de la teoría de la intersubjetividad permiten, pues, entender por qué el examen crítico y la conciencia falibilista, incluso refuerzan la continuidad de una tradición, tras haber perdido esta su carácter cuasi natural; por qué los procedimientos abstracto-universalistas de formación discursiva de la voluntad común, incluso consolidan la solidaridad en medio de unas formas de vida que ya no vienen legitimadas en términos tradicionales; y por qué los ampliados espacios para la individualización y la autorrealización, incluso adensan y estabilizan un proceso de socialización que se ha liberado de toda pauta fija»9.
Pero una teoría de la modernidad no puede limitarse a dar cuenta de los procesos que se llevan a cabo en las esferas de la vida cultural, es decir, en la modernidad cultural, sino que tiene que plantearse, al mismo tiempo, la explicación de los complejos procesos de racionalización social que asegura la reproducción material de la sociedad. En diálogo con la teoría de sistemas, Habermas subraya el entrelazamiento entre una economía organizada en términos de mercado y un Estado que se reserva el monopolio de la violencia. Se abre paso así a la explicación no sólo de las condiciones de la reproducción material del mundo de la vida, sino también de la cosificación sistemáticamente inducida de la práctica cotidiana, a que dan lugar los procesos de intercambio a través de los medios de regulación o control sistémicos.
La paradoja de la racionalización social da cuenta de la situación de que, por un lado, dinero y poder, tienen necesidad de una madurez de la racionalización del mundo de la vida para que puedan quedar jurídicamente institucionalizados en ese mundo; y, por otro, esos mismos medios penetran en forma de monetarización y burocratización en los ámbitos de la reproducción cultural, la integración social y la socialización, con la consiguiente producción de efectos secundarios patológicos. Las crisis del Estado social responden a la rupturade las estructuras de compromiso entre sistema y mundo de la vida, y serían exponentes de la situación problemática de la modernidad social (capitalismo y Estado liberal) en las últimas décadas. En ese aspecto, y desde la exposición del fracaso de las teorías marxistas de la modernidad, Habermas se plantea en qué medida es posible una superación de las crisis, matizando las respuestas sobre la existencia de un centro reflexivo y un sistema ejecutivo, desde los que sería posible una «actuación de la sociedad sobre sí misma» y corregir las patologías de la modernidad.

BIBL.: AMENGUAL G., Modernidad: Progreso o.final de época, en A. Dou (ed.), Progreso y final de época, Universidad Pontificia Comillas, Madrid 1990, 49-107; BERMAN M.,Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad, Siglo XXI, Madrid 1988; BOYERO M., Modernidad, en CRUZ M. (ed.), Individuo, modernidad, historia,Tecnos, Madrid 1993, 97-112; FOUCAULT M., ¿Qué es la Ilustración?, Daimon 7 (Murcia 1993) 5-18; GIDDENS A., Consecuencias de la modernidad (trad. A. Lizón Ramón),Alianza, Madrid 1993; HABERMAS J., El discurso.filosófico de la modernidad (Doce lecciones), Taurus, Madrid 1989; HELLER A.-FEHER F., Políticas de la posmodernidad. Ensayos de crítica cultural, Península, Barcelona 1989; ID, El péndulo de la modernidad. Una lectura de la era moderna después de la caída del comunismo, Península, Barcelona 1994; KOSELLECK R., Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Paidós, Barcelona 1993; VATTIMO G., El fin de la modernidad, Gedisa, Barcelona 1987.

http://www.mercaba.org/DicPC/M/modernidad.htm



Transmodernidad:


La globalización muestra cómo lo que realmente pasa ocurre en muchos lugares a la vez, y no cual mero eco o reverberación. Es la interconexión misma quien produce esa simultaneidad. Lo local se convierte en translocal.

La posibilidad de acciones en tiempo real crea una suerte de eternidad laplaciana, no estática sino dinámica, la permanencia de la celeridad. La realidad es constante transformación. Las circunstancias concretas se transcienden, forman parte de un conjunto interconectado, que globalmente se reajusta sin cesar. Finalmente, el Todo no nos remite a una instancia religiosa o supranatural, tampoco al reino noúmenico de la metafísica o de la Lógica Absoluta. Lo transcendente estaba más allá y más acá de la realidad empírica, ahora se ha convertido en la propia realidad empírica hiperrealizada: la transcedencia virtual.

La cultura ya no es la matriz universal que atenúa las diferencias, pero tampoco la expresión de un Volkgeist. La sociedad postmoderna, vía la crítica postcolonial, pretendió acabar con ese vilipendiado universalismo de “hombres blancos muertos o viejos” en favor del multiculturalismo; frente a ello, la sociedad de la información globalizada nos ofrece un efectivo panorama no post ni multi, sino transcultural, a modo de síntesis dialéctica, pues incluye en su seno tanto el impulso cosmopolita cuanto las presencias locales más exiguas.

Denominamos a la sociedad de la información “sociedad del conocimiento”, y ello implica un sutil desplazamiento epistemológico. Conocer ha sido, durante centurias, desvelar, penetrar –no en vano la verdad se entendió platónicamente como aletheia. Debíamos prescindir de la apariencia para llegar a la esencia, ir más allá de los fenómenos para descubrir lo nouménico, encontrar la cifra, la lógica que subyacía a los acontecimientos, la fórmula que nos posibilitara el adecuado proceso inductivo-deductivo. Pues bien, ahora el criterio de corrección del conocimiento ya no lo prescribe la adequatio (intellectus ad rem) sino la transmisibilidad. Ésta es la sociedad del conocimiento porque se configura y transforma en función de la cantidad de conocimiento que transmite. Lo no transfererible no cuenta. Todos, en la medida en que seamos proveedores de software, consigamos reciclarlo, utilizarlo, difundirlo, aplicarlo, estaremos en situación de ocupar el puesto líder de los aventajados. Ser interactivos es dominar los códigos de la transmisibilidad; triunfar, obtener réditos de ello. Si en la sociedad industrial la plusvalía la generaba la fuerza de trabajo, en la sociedad digital el valor añadido lo configura el input de transmisibilidad.

Estamos en la era de las transformaciones, los compartimentos estancos dejan de tener sentido, todo funciona en tanto está interconectado, trabaja en equipo o es capaz de reformularse según nuevas demandas o aplicaciones. La sociedad industrial promovió la fabricación en serie y el consumo masificado como criterio de rentabilidad, hoy los productos base deben poder adaptarse a la demanda individualizada, sea en el mobiliario de diseño, la programación informática o en la televisión por cable. Y no sólo los productos manufacturados: la propia naturaleza se convierte en algo maleable a través del diseño, los transgénicos se alzan a la vez en esperanza y amenaza. E incluso el cuerpo promueve una simbiosis entre la biología y la máquina: chips, implantes, reproducción asistida, clonación, adheridos tecnológicos que prolongan nuestra sensorialidad desde el móvil al ordenador de pulsera. El modelo cyborg dibuja la metáfora de una corporalidad transhumana, mutante, de la misma manera que la transexualidad ha dislocado y abierto toda un posibilidad combinatoria de géneros, deseos e identidades, más allá del par masculino/femenino.

Jean Baudrillard ha descrito magistralmente toda esta escenografía de lo trans. Según su percepción “todos somos transexuales, en tanto el cuerpo sexuado está abocado hoy a una suerte de destino artificial”15. Lo social se convierte en su propia puesta en escena mediática: “estamos en la transpolítica, es decir en el grado cero de lo político, que es también el de su reproducción y de su simulación indefinida”16. La semiurgia de las cosas a través de la publicidad, los media y las imágenes comportaría una transestética, vértigo ecléctico de las formas. “El sistema funciona menos por la plusvalía de la mercancía que por la plusvalía estética del signo”17.

Si la glasnost (transparencia) marcó la caída de la perestroika, el deshielo del régimen soviético y el fin de la política de bloques, esa misma metáfora de transparencia ejemplifica hoy un mundo que desea ser imagen, instantánea presencia en la pantalla, holograma translúcido y transferible.

Un mundo transaccional cuyo modelo de legitimación no es la autoridad, sino el contrato, la negociación para el ámbito político, financiero o social, criterio que avala tanto el talante democrático cuanto el dinamismo económico.

No se trata de un mero juego de palabras, de la aleatoria frecuencia de un prefijo sin mayores consecuencias. Su apabullante presencia en aquellos calificativos con los que pretendemos describir nuestro presente es el aviso de una diferente configuración epistemológica, de una serie de desplazamientos epistémicos generadores de un nuevo paradigma. Nos empeñamos en pensar política y éticamente con nociones modernas, repetimos cultural y estéticamente los tópicos postmodernos, reflexionamos sobre la globalización con la perplejidad de este ir y venir entre ambos paradigmas fenecidos. La realidad es ya otra, urge un pensamiento transmoderno, es necesario, si queremos comprender lo que está ocurriendo, pensar la Globalización con el paradigma de la Transmodernidad.

La Transmodernidad se nos aparece síntesis dialéctica de la tesis moderna y la antítesis postmoderna, bien cierto que al modo light, híbrido y virtual propio de los tiempos. Irónicamente, frente a las pretensiones hegelianas, no como un acrecentamiento del Absoluto, sino constituyendo su vaciamiento omnipresente; no como verdadera realidad, sino virtualidad real; abandona la estructura piramidal y arborescente del Sistema, para adoptar el modelo reticular de la excrecencia replicante. Obviamente, la globalidad no es el Espíritu, ni el pensamiento único la Razón Absoluta, pero precisamente la síntesis, para serlo, debía recoger a la vez la positividad moderna y el vacío postmoderno, el anhelo de unidad del primero y la fragmentación del segundo. Henos aquí en una totalización suma de contingencias, que olvida el Fundamento y la Definición, convirtiéndose en cristalografía proliferante.

Quizás una enumeración de las características de los tres momentos pueda clarificarnos el proceso, aunque ello necesariamente implique una simplificación y una parcelación de un continuum mucho más complejo.
15 La Transparence del Mal, París, Galilée, 1990, p.28.
16 Idem, p. 19.
17 Idem, p. 25.



Fuente: Revista Observaciones Filosóficas, Artículo, Transmodernidad; La globalización como totalidad transmoderna
Dra. Rosa María Rodríguez Magda - Universidad de Valencia


Siguiendo con nuestra linealidad, hablando de los movimientos sociales y haciendo brecha con los movimientos societales, entendiendo estos como "No se trata de un movimiento social entendido como sector de
la sociedad que se moviliza para reformar el orden social y político del que forma parte orgánica, sino de la acción de otras sociedades subalternizadas por la colonización, que se mueven para reformar las estructuras de la sociedad dominantes. En este sentido, es un movimiento social y político anticolonial" (Tomado de Cuadernos de pensamiento crítico latinoamericano, página 4), los movimientos sociales cuentan con:

ORGANIZACIÓN, por tanto, participación, organización comunitaria, los movimientos sociales tienen como autores a:
Touraine, Castells, Soussa, Freire, Fals Borda, Caicedo, Molano. Veamos ahora algo de la vida de estos autores y artículos para ver que nos dicen acerca de los movimientos sociales.


Ahora, veremos lo que nos dice Touraine en la siguiente entrevista:


http://www.youtube.com/watch?v=hI2w06XnMKg




Alain Touraine: Biografía







(Hermanville-sur-Mer, Calvados, 1925) Sociólogo francés. Ha intentado comprender los modelos de conducta del individuo en base al sistema de trabajo, principio organizador de la historia. Para ello ha desarrollado el método accionalista o «sociología de la acción», consistente en un análisis sociológico de la civilización industrial que se caracteriza por la importancia que se da al proceso de trabajo. Es autor de Sociología de la acción (1965), La conciencia obrera (1966), El movimiento de mayo o el comunismo utópico (1968), La sociedad postindustrial (1969), Vida y muerte del Chile Popular. Diario sociológico, julio-septiembre (1973), Las sociedades dependientes. Ensayos sobre América Latina (1976), El postsocialismo (1980), El retorno del actor (1984) y La palabra y la sangre. Política y sociedad en América Latina (1988). En los años noventa publicó Carta a Lionel Jospin (1997), ¿Podremos vivir juntos? (1997) eIgualdad y diversidad (1999). 

Fuente: Tomado de Biografías y vidas.http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/touraine.htm


Alain Touraine: "Los movimientos sociales se desvinculan de la política

«El modelo de la gran política está actualmente en crisis y reaparece la política de un mundo limitado. En casi todos los países del mundo se están formando nuevos movimientos sociales de oposición cultural que evidencian un tipo de crítica a la política teórica y quieren definir su propia estrategia», declaró a EL PAIS el sociólogo Alain Touraine, quien pronunció ayer una conferencia sobre «El espacio pollítico», en el Instituto Francés de Madrid, y participó en los seminarios universitarios de los catedráticos Salustiano del Campo y Carlos París.

El sociólogo francés destaca la liberación moral en España


Alain Touraine, director de estudios en la Escuela de Altos Estudios de París, y director del Centro de Estudios de los Movimientos Sociales, es conocido en nuestro país a través de sus numerosos trabajos publicados, como Sociología de la acción, La sociedad posindustrial, Vida y muerte de Chile popular, Producción de la sociedad, Las sociedades dependientes y la reciente Introducción a la sociología.Una interpretación esquemática de los últimos siglos recorre tres puntos: autonomía de lo político, desaparición en la etapa industrial de esta autonomía y la valorización actual de los movimientos sociales que no quieren ejercer el poder. «Tras el desarrollo del espacio político autónomo hubo una vinculación de lo político con lo estatal y desaparece el mundo de la reproducción social, así como la autonomía de la gran política o de la política teórica. Ello se debe a razones históricas, como la crisis del modelo comunista, con el fin del período leninista. En los países europeos, por primera vez, los problemas internacionales no se pueden identificar a problemas sociales.»

Movimientos contra el poder

«Se están formando nuevos movimientos sociales contra el poder y del Estado de control. Este es el aspecto que más me interesa como sociólogo. Con el cambio de generaciones se desarrollan unas corrientes de opinión que no se definen hacia el poder. De esta forma se crean espacios políticos autónomos entre el mundo de la guerra y el mundo de los movimientos sociales. Esto se puede apreciar en la transformación de los partidos en un partido instrumental y en el nuevo papel de los sindicatos, en resumen, a un concepto limitado de la política.»El profesor Touraine considera que para que exista autonomía política limitada, los movimientos sociales y de opinión tienen que tener capacidad de expresión y conseguir reformas y transformaciones sociales; en caso contrario, volveríamos al autoritarismo.

En la desvinculación de lo político y los movimientos sociales, el sociólogo francés señala que estos movimientos quieren definir ellos mismos sus finalidades y estrategias. No sólo lo aplica al movimiento sindical, sino que valora para el futuro otros tipos de movimientos, como el de la mujer y sobre todo, el ecologista y antinuclear, como ataque directo contra un sistema de poder. «Necesitamos movimientos socialescalientes vinculados con partidos políticos fríos.»

Referente a los cambios políticos y sociales en España, el profesor Touraine destaca el buen funcionamiento del sindicalismo y la liberación moral, así como la reorganización de un espacio político democratizante. «En cuanto al futuro de los movimientos sociales, creo que van a crear instituciones más blandas, de tipo de animación y consejo, lugares de trabajo social, que pueden tomar forma descentralizada de tratamiento de problemas sociales o institucionalizada de la autogestión. Va a ser muy importante la destrucción de control estatal, en aspectos como las cárceles o la psiquiatría, que van a desaparecer y ser reemplazados por sistemas blandos, no libertarios.»


Fuente: Artículo tomado del diario El País.


Boaventura de Sousa Santos
biografía



Imagen tomada de: Entrevista hecha a Sousa, sitio: Safiqy Palabra verdadera

Nació en Coimbra (Portugal) en 1940. Allí estudió derecho y se vacunó de las dictaduras capitalistas del sur de Europa. Amplió estudios de filosofía en Berlín, donde aprendería a alejarse del socialismo realmente existente, y sociología en la Universidad de Yale. Inició su reflexión académica crítica durante una estancia de investigación en una favela de Río de Janeiro en 1970 (allí conocería de primera mano los efectos en el Sur del capitalismo realmente existente), completando su trabajo de tesis doctoral sobre derecho alternativo en la Universidad de Yale. En aquella favela haría suya la imaginación sociológica que reclamara Wright Mills y, desde entonces, Norte y Sur forman parte inseparable de su mirada académica y de su compromiso intelectual y ciudadano. Es en la actualidad una de las referencias reconocidas internacionalmente del Foro Social Mundial y uno de los intelectuales de mayor prestigio en la América Latina del cambio. Su discusión con las principales escuelas y pensadores de ayer y de hoy se completa con una epistemología inversa que acude a la experiencia para encontrar, en una recuperación arqueológica de lo escondido y lo silenciado, las propuestas científicas para una emancipación que es posible pero que necesita una teorización que hasta ahora no ha recibido. A esta orientación responden sus principales trabajos: Toward a New Legal Common Sense (2002, próxima publicación en Trotta),Crítica de la razón indolente (2003) y la serie de siete volúmenes Reinventar la emancipación. En esta Editorial ha publicado El milenio huérfano...

Fuente: http://www.trotta.es/pagina.php?cs_id_pagina=15&cs_id_contenido=10812

Entrevista a Sousa:

Si bien el sistema imperante en el mundo no tiene respuestas a los requerimientos sociales, como consecuencia de la crueldad del neoliberalismo, las luchas y las protestas de movimientos como los Indignados y los Ocupa, llaman al “optimismo trágico”, afirma el científico social portugués Boaventura de Sousa Santos, quien explica que en medio de las múltiples dificultades están surgiendo alternativas sustentadas en lo que denomina sicología de las emergencias y en los nuevos procesos de producción y de valoración de conocimientos válidos, científicos y no científicos que recoge en su teoría de la Epistemología del Sur.

Los presupuestos de la Epistemología del Sur son la ecología de los saberes y la traducción intercultural que proyectan un pensamiento alternativo basándose en experiencias prácticas, en luchas sociales y en trabajos de campo en diversos rincones del mundo.


La ecología de los saberes lo explica De Sousa Santos tanto en sus textos como en sus conferencias es “el diálogo horizontal entre conocimientos diversos, incluyendo el científico, pero también el campesino, el artístico, el indígena, el popular y otros tantos que son descartados por la cuadrícula académica tradicional”. En tanto que la traducción intercultural es el procedimiento que posibilita crear entendimiento recíproco entre las diversas experiencias del mundo. De esta manera, señala, se pueden asimilar otras concepciones de vida productiva distintas a las del capitalismo reproducidas por la ciencia económica convencional, como por ejemplo el “swadeshi”, estrategia formulada por el mahatma Gandhi que plantea la autosuficiencia económica y el autogobierno; o el “sumak kawsay”, el concepto indígena del buen vivir incorporado en las constituciones de Ecuador y Bolivia y que significa reconocer y aprender de las sabidurías de los pueblos originarios que en América Latina han estado ligadas a la naturaleza y su buen aprovechamiento. Estas experiencias productivas se asientan en la sustentabilidad, solidaridad y reciprocidad.

Al mismo tiempo, este sociólogo andariego e intelectual militante como se define, considera que buena parte del mundo, sobre todo Occidente, está entrando en un proceso postinstitucional por cuanto la política olvidó a los ciudadanos y ello se evidencia en su activa presencia en las calles y plazas que “aún no han sido colonizadas por las transnacionales”.

Plantea por ello la refundación del Estado, pero también de los partidos políticos, sobre todo de los de izquierda, para cambiar no solamente el modelo económico criminal que está acabando con el planeta, sino para organizar de una manera más humana la vida, elevando los niveles de participación democrática y respondiendo de manera satisfactoria los requerimientos y necesidades sociales. Es que, agrega, “los conceptos jurídicos y sociológicos tradicionales o eurocéntricos son ahora muy débiles para enfrenta la realidad social actual”.

Caso patético es la consecuencia funesta generada por el neoliberalismo y su afán de ganancia desaforada al haber superado el ámbito jurídico hasta el punto que hoy no es claro definir lo legal de lo ilegal. “Según los criterios de poder se determina la ilegalidad o legalidad”, sostiene.

Para ahondar sobre estos y otros temas de la conflictividad social del mundo, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net entrevistó a Boaventura de Sousa Santos durante su última visita a Bogotá, invitado por la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes que le hizo entrega de la distinción Sócrates por su aporte a la sociología jurídica, los derechos humanos y la transformación social.

En desarrollo de este acto académico el profesor portugués dictó la conferencia “Para una teoría jurídica de los indignados” .
De Sousa Santos, doctor en Sociología del Derecho de la Universidad de Yale y catedrático de la Universidad de Coímbra, es además director del Centro de Estudios Sociales de esta institución, así como profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes en el área de la sociología jurídica y cumple un papel de activista desde el Foro Social Mundial. Sus múltiples libros, ensayos y artículos periodísticos son referentes del pensamiento alternativo por cuanto analiza con visión aguda y hasta autocrítica temas como la globalización, la sociología del derecho y del Estado, los movimientos sociales, la epistemología y la geopolítica.

La irrupción de los Indignados, punto de partida del cambio social

- No obstante que como bien usted ha señalado los movimientos espontáneos de los Indignados y de los Ocupa no tienen una articulación política, ¿en ellos se estaría gestando un sujeto político que presione los cambios socioeconómicos que requiere el mundo?

- Yo estoy seguro que sí, considero que esto es un comienzo, un punto de partida, y por eso varios de los análisis que miran a los Indignados como algo que ya está consolidado están equivocados, porque por el contrario, me parece que este es un síntoma de las cosas malas que están ocurriendo en nuestras democracias y es un inicio de algo que no sabemos cómo va a continuar. Estos movimientos que son de jóvenes no tienen vinculación con los partidos políticos porque muchos de los partidos progresistas perdieron a la juventud, no de ahora sino de mucho tiempo atrás. Ahora mismo vengo de Brasil y una de las discusiones que tuve con los dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) fue cómo renovar el partido con la participación de los jóvenes. También tuve un encuentro de hip hop, con los jóvenes de las periferias que me acogieron y con quienes trabajé y escribí cosas que después musicalizaron. La revuelta y la rabia de la juventud se expresa en la cultura hip hop de los suburbios de las ciudades y el PT no sabe quiénes son ellos, no conocen que es hip hop, no saben qué es la cultura urbana de nuestros tiempos, entonces hay aquí una distancia entre los partidos políticos y sobre todo de izquierda, con los jóvenes. El segundo elemento que me parece muy importante es que nosotros en la política de izquierda y en la teoría crítica siempre nos preocupó la sociedad civil organizada, nos centramos mucho en la relación partidos-movimientos porque la izquierda eurocéntrica nace como un movimiento que luego se transforma en partido. Después los partidos se desconectaron, asumieron que tenían el monopolio de la representación de los intereses de clase o de grupos sociales y no atendieron los intereses de los movimientos, pero todo ha cambiado en los últimos treinta años sobre todo cuando los nuevos movimientos sociales que defienden los derechos humanos y ciudadanos, de las mujeres, los indígenas, de los campesinos, el derecho a la vivienda, etc., empezaron a tener una presencia muy fuerte frente a los viejos, como el movimiento obrero y los sindicatos. Pero además, los movimientos terminaron compitiendo con los partidos, y ese es el camino que hemos recorrido hasta ahora. El Foro Social Mundial de alguna manera es un síntoma de que los partidos ya no tenían el monopolio de la representación, y al contrario, se daba una gran prioridad a los movimientos sociales y así hemos pasado la década pasada...

Fuente: Revista Safiqy Palabra Verdadera, entrevista hecha por: Fernando Arellano Ortiz - Cronicon.net


Paulo Freire: Biografía






(Recife, Brasil, 1921 - São Paulo, 1997) Pedagogo brasileño. Estudió filosofía en la Universidad de Pernambuco e inició su labor como profesor en la Universidad de Recife, como profesor de historia y filosofía de la educación.
En 1947 inició sus esfuerzos para la alfabetización de adultos, que durante los años sesenta trataría de llevar a la práctica en el nordeste de Brasil, donde existía un elevado índice de analfabetismo. Con la ayuda del obispo Helder Cámara, promovió en 1961 el denominado «movimiento de educación de base», a la vez que desarrollaba su metodología educativa. Con la llegada al poder en 1964 del general Humberto Castelo Branco, fue detenido y hubo de abandonar el país. En el exilio ejerció como asesor educativo de diversas instituciones, entre ellas la UNESCO. Regresó a Brasil en 1980.

Desde unas creencias profundamente cristianas, Paulo Freire concibió su pensamiento pedagógico, que es a la vez un pensamiento político. Promovió una educación humanista, que buscase la integración del individuo en su realidad nacional. Fue la suya una pedagogía del oprimido, ligada a postulados de ruptura y de transformación total de la sociedad, que encontró la oposición de ciertos sectores sociales. Definió la educación como un proceso destinado no a la domesticación sino a la liberación del individuo, a través del desarrollo de su conciencia crítica.

Las ideas educativas de Paulo Freire quedaron recogidas en los diversos ensayos que publicó. Entre otros títulos, destacan La educación como práctica de la libertad (1967), Pedagogía del oprimido (1969) yEducación y cambio (1976).

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/freire.htm



Fals Borda, Orlando: Biografía


Imagen tomada de: Foros en Barranquilla y Guamal

Ficha Bibliográfica
Título: Fals Borda, Orlando
Autor: Herrera Angel, Marta
Colección: Sociología
Parte de: Biografías Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores
Temas: Colombia -- Biografía; Colombia -- Biografía -- Sociología
Tipo de documento: Texto
Derechos: Derechos reservados
Fuente de catalogación : CO-BoBLA


Sociólogo barranquillero, nacido el 11 de julio de 1925. En la figura de Orlando Fals Borda se proyecta la imagen de una generación que buscó asimilar los cambios que se operaban en Colombia durante la segunda mitad del presente siglo, mediante la integración del conocimiento y la acción política. Fals cursó sus estudios secundarios en Barranquilla, y luego viajó a Estados Unidos y estudió literatura inglesa e historia, en la Universidad de Dubuque, donde se graduó en 1947. Posteriormente hizo el magister en sociología en la Universidad de Minnesota, estudios que culminó en 1953, y el doctorado en Sociología Latinoamericana en la Universidad de Florida, en 1955. De esta época datan sus libros Campesinos de los Andes (1955) y El hombre y la tierra en Boyacá (1957), trabajos originalmente presentados para obtener la maestría y el doctorado, respectivamente.

En estas obras, Fals Borda buscó comprender al campesinado, los cambios que se estaban operando en la sociedad rural y la capacidad de respuesta de la élite dirigente a los retos que ofrecía una sociedad en transición. Tales inquietudes se desarrollaron en Latinoamérica cuando el problema de la reforma agraria suscitaba candentes debates entre intelectuales y políticos. Dos años después de terminar sus estudios de postgrado, Fals Borda se vinculó como consultor a la Organización de Estados Americanos (OEA) en Brasil. Luego regresó al país a desempeñar el cargo de director general del Ministerio de Agricultura, entre 1959 y 1961, y decano de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia entre 1959 y 1967. Fundador de esta nueva facultad, el reto consistía, en palabras del propio Fals, en crear una escuela de sociología sembrada en las realidades colombianas, mediante la observación y la catalogación metódica de los hechos sociales locales, aunque sin perder de vista la dimensión universal de la ciencia. Esta preocupación se expresa en la polémica y muy difundida obra La violencia en Colombia (1962), de la cual fue coautor, junto con monseñor Germán Guzmán y Eduardo Umaña Luna.

Con ella, los autores buscaron encarar el trauma que significó la Violencia en la vida nacional. A lo largo de la década del sesenta, la preocupación de Fals Borda por el cambio social se intensificó, y se plasmó en varias obras relacionadas con el tema de la subversión, en las cuales analiza los movimientos populares y la capacidad del Estado colombiano para asimilar los conflictos y las demandas de cambio. Fals desarrolló esta temática paralelamente con la discusión sobre la sociología comprometida, en una época de auge de los movimientos campesinos, sindicales y estudiantiles, y de vinculación de varios intelectuales con la revolución y el surgimiento de las guerrillas colombianas. En la década del setenta, su interés por articular el conocimiento de la sociedad con la práctica política, lo llevó a aplicar el método de investigación activa (estudio-acción) preconizado por la Fundación La Rosca, de la cual era director (1970-1975). Este método se utilizó para preparar el libro Historia de la cuestión agraria en Colombia (1975), obra cuyo diseño, datos y análisis fueron discutidos con campesinos e intelectuales de diversas regiones del país. Su trabajo en esta época, en la que entró en contacto directo con las organizaciones campesinas de Córdoba y participó en las tomas de tierras que ellas adelantaron, preparó el terreno para el diseño de lo que llamó Investigación Acción Participativa (IAP) y para la redacción de su Historia doble de la Costa (1979-1986). Tanto el IAP, como este libro, reflejan el interés de Fals por desarrollar un método de investigación de la realidad social que, a un tiempo, sirviera para transformarla. A la vez, su obra sobre la Costa Atlántica le permitió formular una teoría de la regionalidad, que se tradujo en una propuesta de reorganización territorial con provincias de naturaleza socio-económica. Pero su propuesta de reordenamiento territorial, que pudo debatir como delegatario a la Asamblea Nacional Constituyente en 1991, tuvo que pasar primero, junto con el autor, por una fase que bordeaba con la ilegalidad y la subversión. En efecto, al principiar la década del ochenta, cuando el gobierno enfrentó el descontento social mediante el uso sistemático de la represión, Orlando Fals y su esposa, María Cristina Salazar, fueron detenidos por su supuesta vinculación con el Movimiento 19 de Abril, M-19. Se le acusaba de ser ideólogo de este grupo, del cual nunca fue miembro formal y sólo sí, un simpatizante. Posteriormente, cuando en 1990 el grupo guerrillero se transformó en la Alianza Democrática M-19 y salió de la ilegalidad, Fals fue elegido en su representación para preparar la nueva Constitución que se aprobó en 1991. En la actualidad, Orlando Fals Borda es presidente de la Alianza Democrática y, desde 1992, secretario general de la Comisión de Ordenamiento Territorial.

MARTA HERRERA ANGEL
Bibliografía

CATAÑO, GONZALO. Ciencia y compromiso. En torno a la obra de Orlando Fals Borda. Bogotá, Asociación Colombiana de Sociología, 1987. FALS BORDA, ORLANDO. Historia doble de la Costa, 4 Vols. Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1979-1986.

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.

Fuente:

Hay practicas culturales, que muestran la vida doméstica, vida cotidiana, tenemos a la cultura desde la antropología y la semiótica.



Recomiendo ver los demás capítulos.
http://www.youtube.com/watch?v=wLrVqVdd29M






Las políticas comunales comprenden:
Lo local y lo regional, lo regional contiene la junta de acción comunal, organizaciones defensoras, guerrillas, planes de ordenamiento territorial. 
Para este tema, nos concierne hablar de derecho, en la ética de los derechos, existen documentos tales como: Constitución Nacional, Ley de infancia y adolescencia. Esos derechos también comprenden las necesidades básicas, satisfacciones. 


Aquí puedes encontrar el link de Ley de infancia y adolescencia por PDF: http://www.publicaciones.unicefcolombia.com/wp-content/uploads/2007/03/codigo-infancia-com.pdf

14-03-12

Eric Roll postula teorías económicas, aquí en Google Books podemos encontrar su texto: 


Pues bien, la economía hace parte de las ciencias humanas y cómo estás se separan en 1939, la economía entonces, pasa a ser una ciencia, las ciencias económicas. La economía se divide en microeconomía, ésta es la inversión social como empresas familiares (mini empresas), donde la redistribución es el factor clave, aquí veremos una profundización al respecto:


Definición de Economía

El término tiene al menos tres acepciones diferentes:
1. Por un lado, se utiliza para mencionar a la ciencia económica.
2. En segundo lugar, para referirse al un sistema económico en particular, las relaciones o situación económica de una zona geográfica.
3. En tercer lugar, siendo este último uso menos académico, se utiliza como sinónimo del correcto uso de los recursos o a veces para referirse al no despilfarro o al ahorro de los mismos ("hacer economía").

Ciencia Económica

Existen variados intentos por definir a la ciencia económica, siendo dificultoso encontrar una definición que deje conformes a los economistas y científicos de otras especialidades.

La definición mas clásica es debida a Lionel Robbins, quién dijo que la economía es la ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos. Robbins, 1932. Esta definición se refiere puntualmente a un solo aspecto de la economía, al microeconómico.

Además de estudiar la conducta humana, vá mas allá, en el sentido que estudia un aspecto de la realidad social, comportamientos e implicaciones a nivel agregado o macroeconómico. Se puede decir que la escuela conocida como la Economía del Bienestar se refiere al concepto de economía como el estudio de las condiciones bajo las cuales se puede maximizar el bienestar de una comunidad, y la elección de las acciones necesarias para llevarlo a cabo. Ésta definición le otorga a la ciencia económica un mayor contenido normativo, por oposición a la definición de Robbins, según la cual la economía es una ciencia eminentemente positiva.

La ciencia económica, como disciplina que estudia la conducta de seres humanos en relación mutua, debe considerarse como una ciencia social, es decir, no es una ciencia exacta, por lo tanto, no bastan las demostraciones lógicas o matemáticas para aceptar que sus postulados se verifican en la realidad. Hay en la teoría económica presencia de pensamientos complejos, nociones alternativas y disímiles, ideas sobre la articulación entre lo social, lo político y lo económico Follari 2002. Es por esto que muchos economistas reciben críticas por formular propuestas que parecen tener un carácter dogmático, ya que enuncian sus conclusiones como leyes universales. Las críticas provienen principalmente de científicos de otras ramas, como filósofos o investigadores epistemológicos, pero también desde economistas.
Citas
Robbins, Lionel Ensayo sobre la naturaleza y significación de la ciencia económica - 1932
Roberto Follari La Economía: ¿pseudo ciencia? - 2002


Macroeconomía y Microeconomía

La división mas usual de la economía es aquella que separa la macroeconomía de la microeconomía. La distinción entre macro y micro fue introducida en 1933 por el noruego Ragnar Frisch. El origen de los vocablos ya nos dice mucho sobre su significado. En sus raíces griegas, macro significa grande y micro pequeño.

La macroeconomía estudia el comportamiento de variables económicas agregadas, es decir, aquellas variables que se forman con otras variables. Por ejemplo, la producción agregada de un país se forma con la producción de todas las empresas, familias, individuos y el sector público de ese país. Otras variables usuales en el estudio macroeconómico son la inflación y el desempleo. Se considera a John Maynard Keynes como el mayor contribuyente al análisis macroeconómico.
Microeconomía

La microeconomía, en cambio, estudia el comportamiento de unidades económicas individuales, como pueden ser individuos, familias, empresas y los mercados en los cuales ellos operan.. Por esto que también se la suele definir como la ciencia que estudia la asignación de los recursos escasos entre finalidades alternativas. La teoría microeconómica utiliza modelos formales que intentan explicar y predecir, utilizando supuestos simplificadores, el comportamiento de los consumidores y productores. En general el análisis microeconómico se asocia con la teoría de precios y sus derivaciones. Se considera que el mayor contribuyente al análisis microeconómico ha sido Marshall.
¿Es la macroeconomía una rama de la microeconomía?

De lo dicho arriba surge que se podría explicar el comportamiento de las variables agregadas, explicando el comportamiento de las unidades económicas individuales y luego realizando un proceso de agregación. Ésta es una consideración que tiene validez teórica, pero imposible de llevar a la práctica, dada la enorme cantidad de variables, individuos y mercados que operan en la realidad. Dada la complejidad de la disciplina, la labor de la macroeconomía es encontrar el modo de simplificar, con el fin de poder explicar la conducta de las variables agregadas, por ejemplo, en lugar de estudiar cada mercado de cada uno de los bienes existentes, recurren al supuesto de que sólo hay un bien, con una única curva de demanda y una única curva de oferta, que se comercializa en un mercado.

Pero también cabe resaltar que los análisis macroeconómicos se fundamentan en consideraciones microeconómicas, por ejemplo, para explicar la tasa de ahorro agregada, se recurre al estudio de los determinantes (microeconómicos) que llevan a las unidades económicas a ahorrar, ya sea individuos, familias o empresas. Existe una tendencia a ir incorporando mayores fundamentos microeconómicos a los análisis macroeconómicos.


Antiguamente, persistía el salvajismo, éste organizado en 
una clase de status como: inferior, medio, superior, en el superior se encuentran los hornicultures, cazadores, recolectores, aquellos hombres se constituían en tribus, las tribus tenían una organización jerárquica, los cacicazgos, por ejemplo, como líderes, o jefes. Se constituyen también, estados independientes, imperios, resguardos. 


Esquemáticamente hablando:

Materialismo:
Salvajismo: Redistribuyen especies.

o Hordas bandas (tribus) – paso por condición social

o Redistribuyen especies Cambios tecnológicos cambian la condición económica

o Horticultura : Permite crear herramientas- sembrar dentro de la tierra



· Barbarie

· Civilización

o Creada en el momento de la escritura.

o América: Avance social. Tributos para invadir.

La barbarie,sobre el concepto, también se dio en la antigüedad como lo sabemos, en ésta, se usaban elementos de hierro, aquí las tribus se enfocaron para dominar el hierro, cobre, aunque hay que hacer claridad en que, todo esto se generó en Grecia/Europa, donde se crea la rueda. Barbarie media, en la que se descubre la rueda.


La civilización se inicia, cuando se empieza la escritura, la grafia por ejemplo, se da gracias a los fenicios.
"Nuestro avance es social"
En Asia, en contraste con Europa, se desarrolla el alto bronce, Oriente se encarga de ser expansionista, la escritura es contemporánea a Persia. 


Civilización - Barbarie... 

Conceptos que en su conjunción encierran una problemática de múltiples niveles que cruza la historia y la cultura americanas desde el momento de la conquista. Los conceptos fueron fijados en la tradición latinoamericana de forma antinómica por el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) en su polémico libro Civilización y Barbarie: vida de Juan Facundo Quiroga (1845). En él queda claramente establecido el conflicto entre la cultura europea y estadounidense consideradas culmen de la civilización opuesta a la cultura americana, entendida como sinónimo de barbarie. La preferencia de Sarmiento fue en favor de la civilización occidental que estimó como modelo a imitar.
La formulación de la antinomia tiene su antecedente en la propia historia de Occidente. Fernand Braudel, desde una óptica eurocentrista, rastreó los orígenes de ambos términos especificando que la 
“civilización” –un neologismo– aparece tardía y casi furtivamente en Francia en el siglo XVII. Fue fabricado a partir de las palabras “civilizado” y “civilizar” que existían desde hacia mucho tiempo y que eran frecuentemente utilizadas en el siglo XVI. Al cobrar sentido, civilización se opone, grosso modo, a barbarie. Por un lado están los pueblos civilizados; por el otro, los pueblos salvajes, primitivos o bárbaros (Braudel, 1991: 12-13).

Es evidente que la fijación terminológica europea resultó el punto conclusivo de un largo proceso histórico de la construcción imaginaria de dos figuras: el civilizado y el bárbaro. Tales figuras aparecen dentro del marco cultural helénico clásico. Es de observarse que entre los griegos el sentido de bárbaro no tenía connotaciones racistas, sólo de distinción, por lo que inclusive hablaban de las “sabidurías bárbaras”. La cristiandad medieval reelaboró la visión del bárbaro legada por la antigüedad clásica, envolviéndola con todos aquellos enunciados propios de la cultura medieval. Para el siglo XVI Europa o más específicamente españoles y portugueses emplearon la compleja figura del bárbaro como clave de interpretación sobre los indios de América, con lo que se inicia el proceso de barbarización del negro y posteriormente del indio. El indio en algunos momentos fue visto como el buen salvaje viviendo en la simplicidad de la naturaleza, pero en otros fue considerado un ser presa de sus instintos, degradado y corrompido. El hombre americano fue, pues, construido como antítesis del hombre civilizado por excelencia, el europeo. Semejante polémica atraviesa la época colonial hasta desembocar en el período independiente.

Las figuras del civilizado y del bárbaro alcanzaron en América Latina su formulación definitiva en la obra de Sarmiento. La antinomia por un lado expresaba las aspiraciones de la clase burguesa argentina, y más ampliamente latinoamericana, en ascenso durante la centuria pasada. Y, por otro, la prevalencia de las ideas ilustradas y positivistas, que buscaban la consolidación de un status favorable a los intereses de la burguesía. Bajo tal orientación los conceptos de civilización y barbarie nunca llegaron a ser criticados a fondo para constatar si respondían auténticamente a la problemática de la identidad y la cultura latinoamericanas. Fueron aceptados como inevitable alternativa a ser resuelta por el camino de la elección de uno de ellos. Sarmiento concibió inicialmente su libro como un esquema para comprender la inestable estructura cultural de la Argentina sometida a la dictadura gaucha de Juan Manuel de Rosas, pero el libro desbordó esta intención acabando por convertirse en un análisis global de la propia naturaleza de América Latina. En la visión sarmentiana el continente se encontraba en la encrucijada de la barbarie indígena y de la civilización occidental o, con otras palabras, naturaleza contra cultura, donde no cabía la asunción simultánea de ambos extremos. La civilización no es otra cosa que la alternativa asociada a Europa y los Estados Unidos, alternativa que incuestionablemente conducía al desarrollo y al progreso.

Esta comprensión unilateral impidió al prócer argentino ver y denunciar lo que también tiene de negativo la civilización occidental, cuyo otro rostro es el del salvajismo, el primitivismo y la violencia. La ciudad, en especial la “culta Buenos Aires”, fue sin discusión considerada por Sarmiento el asiento propio de la civilización, depositaria de orden y progreso; heredera del cosmopolitismo europeo y escenario inseparable de los hombres civilizados. La ciudad era la muralla que detenía la embestida del campo. La barbarie tenía su ámbito natural y pavoroso en el campo. En el insondable espacio rural los instintos del bárbaro, el gaucho y el indio, cabalgaban sin freno. En suma, Sarmiento apostó por lo moderno en contra de la tradición; por el hombre cultivado y letrado contra el bárbaro ignorante; por la idea occidental de civilización contra el localismo centrífugo del espacio rural. Pero, en su cruzada civilizatoria Sarmiento no estuvo solo.

Empero, la antinomia civilización y barbarie con el paso del tiempo fue difuminando los perfiles con que la cinceló Sarmiento para ser sublimada o desplazada hacia otros esquemas simbólicos, con lo que al civilizado y al bárbaro se le otorgaron nuevas representaciones. Como fue el caso de José Enrique Rodó en el que la civilización pasó a ser sinónimo de espiritualidad e inteligencia encarnada en la figura etérea de Ariel (véase: Arielismo), cuya antinomia es la barbarie materialista de Calibán. Así, la figura del civilizado y su contraparte el bárbaro resurgirán con distinto vestuario en el amplio espectro de la cultura y el pensamiento latinoamericanos desde fines del siglo pasado hasta el presente.

Bartra, Roger. El salvaje en el espejo, ERA, México, 1992. Franco, Jean. La cultura moderna en América Latina, Joaquín Mortiz, México, 1971. Braudel, Fernand. Las civilizaciones actuales, REI, México, 1991. Gracia, Jorge y Jaksic, Iván. Filosofía e identidad cultural en América Latina, Monte Ávila, Venezuela, 1988. Hurbon, Laënnec. El bárbaro imaginario, FCE, México, 1993. Moreno Durán, Rafael Humberto. De la barbarie a la imaginación. La experiencia leída, Tercer Mundo Editores, Colombia, 1988. Ortega Medina, Juan A. Imaginología del bueno y del mal salvaje, UNAM, México, 1987. Sarmiento, Domingo Faustino. Facundo. Civilización y barbarie, Biblioteca Ayacucho, Venezuela, 1977. Zea, Leopoldo. Discurso desde la marginación y la barbarie, Anthropos, Barcelona, 1988.



Tomado de: Blog de Richard Angelo Leonardo Loayza 
(http://blog.pucp.edu.pe/item/45556/civilizacion-y-barbarie-definiciones )
Estudios Culturales/ Estudios Subalternos / Poscolonialidad / Pensamiento Descolonial / Estudios de Género / Estudios Queer / Psicoanálisis Lacaniano / Deconstrucción / Narratología/Literatura /Cine(HGAL)

Fuente:
Diccionario de Filosofía Latinoamericana

http://www.cialc.unam.mx/pensamientoycultura/biblioteca%20virtual/diccionario/posmodernidad.htm


26-03-12
Los movimientos sociales nos remiten a identidad y territorio para generar la noción de pertenencia. 
En términos físicos, pensamos el estado.

Las necesidades básicas se representan por: Alimentación, vivienda y vestuario. La polis, es la quien pone las satisfacciones.

Lo urbano, es lo que hace reclamación de satisfacciones.
Ciudad - Estado: comportamientos diferenciados.
La urbanización pide satisfacciones en la cultura, la salud, etc., la estructura es una pieza que afecta todo. 

09-04-12

La sociedad tiene que estar organizada.
Estas organizaciones todas las sociedades las tienen y son las siguientes:
-Política
-Religiosa
-Militar (donde hablamos de estrategia)
-Educación (reproducción social)
-Economía
- Intercambio capitalista.

· Intercambio comercial.

· Redistribución

· Domesticidad.

· Repricosidad.

· Jerarquía social.


El poder se divine en:
Microfísicos: Dinero
Macrofísicos: Como enfrentamos el sistema sin ser intencional.
La familia, sería catalogada como la que ejercer un poder innato y nato, el poder va de la mano con la propiedad.
El territorio, da la condición identitaria. 

La acumulación garantiza riqueza, la riqueza garantiza acceder a recursos. 

Movimiento social equivale a tener identidad, para ser ciudadano se debe tener identidad. El ciudadano se incorpora  a la ciudad porque tiene identidad y está dispuesto a cumplir deberes.

El movimiento social está en defensa de cosas que se consideran posibles de reclamar. 


Foto que se tomó en las marchas estudiantiles en Colombia en contra de la reforma a la ley 30. 





Foto de movimiento estudiantil en Chile 18 de enero del presente año.
Para más información: http://impresionesmias.com/movimiento-estudiantil-chileno-acosado-por-gobierno/


Europa
Francia e Inglaterra: Concepto de Ciudadano.

Inglaterra:
Contexto Histórico.


El rey considera que su poder es de origen divino (Dios ha delegado en él) y, por tanto, ilimitado (sólo responden ante Dios). Los monarcas absolutos concentran en sus manos el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial (todo se mezclaba y se centraba en un solo poder, en este caso el rey), mandan sobre el ejército y todas las instituciones del estado. El estado en su conjunto (incluyendo sus habitantes-súbditos) no son sino una propiedad personal del Rey. Las sociedades del Antiguo Régimen se caracterizan por tener una población estancada, sometida periódicamente a las llamadas crisis de subsistencia, Texto y que aún no han conocido la revolución demográfica que hará crecer la población europea a ritmos nunca antes conocidos. Se trata de una sociedad formada por grupos muy cerrados: la sociedad estamental.
La sociedad estamental se caracteriza por la desigualdad legal entre los diferentes grupos sociales o estamentos. De un lado distinguimos el grupo de los Privilegiados, constituidos por la nobleza y el alto clero, que poseían enormes riquezas provenientes de las rentas de la tierra y gozaba de exenciones fiscales -estaban excluidos del pago de varios impuestos-, eran juzgados según leyes distintas a las del pueblo, y se reservaban los cargos más importantes del ejército, la iglesia y el estado.
De otro lado tendríamos al estamento no privilegiado (o tercer estado), que no era un grupo nada homogéneo, pues cabían en él, desde ricos comerciantes y banqueros (que nada envidiaban a la nobleza en cuanto a riqueza) hasta el más humilde de los campesinos, pero que tenían en común el hecho de ser quienes sostenían económicamente el país con su trabajo, y el estado con sus impuestos. El tercer estado constituía habitualmente 9/10 de la población, de ellos la mayoría campesinos pobres. A finales del siglo XVIII la nobleza y las clases medias habían acumulado considerables riquezas gracias al comercio y ejercían un poder considerable a través del Parlamento. La nueva organización del sistema agrícola dio más beneficios a las clases altas, produjo más comida para una sociedad en aumento y creó un nuevo proletariado que trabajaría para la Revolución Industrial. Pero mientras la Revolución Francesa fue apoyada por las clases medias, las ideas revolucionarias no tuvieron la misma acogida en Inglaterra. No obstante, no podemos hablar únicamente de pobreza en el siglo XVIII, pues la clase media aumentaba cada vez más y las mujeres jugaban diferentes papeles dependiendo del papel masculino. Algunas mujeres estaban asociadas al placer, las mujeres casadas se asociaban con la pobreza y las respetables solteronas con la caridad. De hecho, se pensaba que cuando un hombre y una mujer se casaban, pasaban a ser una única persona representada por el hombre.

Con respecto a la religión, en el siglo XVIII, se creía en las limitaciones del hombre pero también se tenía una visión positiva de su naturaleza moral. Los filósofos de la época aseguraban que el hombre es bueno por naturaleza y que encuentra su felicidad en el ejercicio de la virtud y la benevolencia, tal visión del hombre descrita como sentimental y que halla su virtud en los impulsos sociales e instintivos del hombre, y no en un código de conducta sancionado por la ley divina. No obstante, la doctrina de la naturaleza buena del hombre les pareció a muchos que entonces era la civilización la que corrompía al hombre y que los hombres primitivos eran modelos de inocencia y virtud. Por otro lado, los Metodistas trajeron su evangelio a la gente, practicando la necesidad de creer en el pecado y en la salvación.

Un resultado importante de las revueltas religiosas y políticas que siguieron al fallido intento de una parte del Parlamento de forzar a Carlos II a excluir a su hermano Jaime, Duque de York y católico, de la sucesión, fue la aparición de dos partidos políticos bien diferenciados: Whig y Tory. Los monárquicos eran los Tories. Pero a finales de siglo, ambos partidos habían adoptados más posturas contrarias. Por un lado, los Tories obtenían su fuerza de los terratenientes y el clero, eran los conservadores de la época, apoyaban a la corona y la iglesia como agentes estabilizadores de la sociedad y se oponían a los protestantes que estaban en contra de Carlos I y que apoyaban la revolución puritana. Por otro lado, los Whigs eran un grupo menos homogéneo: nobles celosos del poder de la corona, los mercaderes y financieros de Londres, algunos obispos y los protestantes.

Con respeto a los monarcas decir que George I, que reinó desde 1714 a 1727, y George II, de 1727 a 1760, hablaban poco inglés y tenían poco interés en los asuntos nacionales. Sus corazones eran aún bastante alemanes y pasaban todo el tiempo que podían en Hanover. Así pues, ante estas circunstancias fue inevitable que los ministros cobrasen más importancia y se hicieran más independientes de la corona de lo que habían sido con monarcas anteriores y más inteligentes. De hecho, debido a la indiferencia de los dos monarcas y las grandes ambiciones de Primer Ministro, Sir Robert Walpole, el nuevo sistema ministerial empezó a desarrollarse, lo cual fue la última contribución importante de la época a las instituciones políticas británicas. El largo reinado de George III, de 1760 a 1820, retrasó un poco el poder político de los partidos políticos pues el rey estaba decidido a mandar personalmente y lo consiguió. Pero llevó a cabo una política peligrosa para un monarca que como político no era ni sabio ni liberal. Trajo a los Tories de nuevo al poder y hizo todo lo que pudo por acabar con el largo mandato de los Whigs. 


La denominada Revolución Industrial tuvo su origen en Gran Bretaña desde mediados del siglo XVIII. Uno de los aspectos más discutidos del estudio de este proceso radica en la explicación de por qué tuvo lugar primero en Gran Bretaña y no en otros países. Se trata por tanto de pasar revista de una forma sucinta a los principales rasgos de este país en los momentos del "despegue" del proceso industrializador.

Factores políticos
Un régimen político estable, la monarquía liberal, que desde el siglo XVII es el sistema político imperante (mientras en otros países de Europa se refuerza la monarquía absoluta), y que se mantiene libre de las revoluciones que aquejan a otros países europeos.
Las numerosas guerras en las que se vio envuelto el Reino Unido durante los siglos XVIII y XIX no provocaron daños en territorio británico. La insularidad actuó en este sentido como una barrera de protección a la que se unía el desarrollo de una poderosa flota de guerra que mantendrá su hegemonía mundial durante los siglos XVIII y XIX.
La existencia de una moneda estable y un sistema bancario organizado: el Banco de Inglaterra fue creado ya en 1694. Estas condiciones no se darán en otros países europeos hasta finales del siglo XVIII.

Las transformaciones sociales: la sociedad en clases
Hasta el siglo XVIII, la sociedad estaba dividida en estamentos, grupos prácticamente cerrados a los que se accedía por nacimiento. A cada uno le correspondía desempeñar un papel distinto en la sociedad: la defensa militar correspondía a la aristocracia, la función espiritual, que incluía la cultura y la enseñanza, era desempeñada por el clero, y la función de proporcionar la manutención, derivada del trabajo, era atribuida al denominado tercer estado.

Las sucesivas oleadas revolucionarias y los cambios económicos provocarán intensas transformaciones. Las leyes particulares de cada estamento desaparecerán y, con ellas, los estamentos, pues todos los individuos serán considerados iguales ante la ley. Incluso ante la muerte: la Revolución Francesa difundió el sistema de decapitación mediante la guillotina, que igualaba en el cadalso a reyes y miserables, a aristócratas y plebeyos. Sin embargo, las diferencias de riqueza se hicieron cada vez más acusadas. La sociedad quedó dividida en clases, y mientras los grupos superiores se enriquecían considerablemente y llevaban una vida de lujo, la mayoría de la población vivía en condiciones deplorables, en el límite de la subsistencia. Entre ambos, un grupo, la clase media, atendía negocios familiares en las ciudades o explotaciones propias en los campos. Así, la nueva sociedad quedaba dividida en tres grandes grupos: clases superiores, medias y bajas.

Fuente: 



Thomas Marshall: Ciudadanía y clase social basado en la historia

Ciudadanía dividida en 3 partes:

Llamaré a estas tres partes, o elementos, civil, política y social. El elemento civil consiste en los derechos necesarios para la libertad individual —libertad de la persona, libertad de expresión, de pensamiento y de religión, el derecho a la propiedad… Este último es de una clase distinta a la de los otros porque es el derecho a defender y hacer valer todos los derechos de uno en términos de igualdad con otros y mediante los procedimientos legales. Esto nos demuestra que las instituciones asociadas más directamente con los derechos civiles son los tribunales, contextualicemos históricamente este fenómeno. Con el elemento político me refiero al derecho a participar en el ejercicio del poder político como miembro de un cuerpo investido de autoridad política, o como elector de los miembros de tal cuerpo. Las instituciones correspondientes son el parlamento y los concejos del gobierno local. Con el elemento social me refiero a todo el espectro desde el derecho a un mínimo de bienestar económico y seguridad al derecho a participar del patrimonio social y a vivir la vida de un ser civilizado conforme a los estándares corrientes en la sociedad. Las instituciones más estrechamente conectadas con estos derechos son el sistema educativo y los servicios sociales. En la sociedad feudal el status era el sello de clase y la medida de desigualdad. No existía ningún grupo uniforme de derechos y obligaciones con los que todos los hombres —nobles y plebeyos, libres o esclavos— estuviesen dotados en virtud de su pertenencia a la sociedad. En este sentido, no existía ningún principio de igualdad de los ciudadanos con el que contraponer el principio de desigualdad de clases. Se ha señalado en numerosas ocasiones que en la Edad Media la participación en los asuntos públicos era más una obligación que un derecho.

La ciudadanía es un status que se otorga a los que son miembros de pleno derecho de una comunidad. Todos los que poseen ese status son iguales en lo que se refiere a los derechos y deberes que implica. No hay principio universal que determine cuáles deben ser estos derechos y deberes, pero las sociedades donde la ciudadanía es una institución en desarrollo crean una imagen de la ciudadanía ideal en relación con la cual puede medirse el éxito y hacia la cual pueden dirigirse las aspiraciones. El avance en el camino así trazado es un impulso hacia una medida más completa de la igualdad, un enriquecimiento del contenido del que está hecho ese status y un aumento del número de aquellos a los que se les otorga. Por otra parte, la clase social es un sistema de desigualdad.

Y, al igual que la ciudadanía, puede basarse en un conjunto de ideales, creencias y valores.

Es, por tanto, razonable pensar que la influencia de la ciudadanía en la clase social debe adoptar la forma de un conflicto entre principios opuestos. Y si estoy en lo cierto al afirmar que la ciudadanía ha sido una institución que se ha desarrollado en Inglaterra al menos desde la última parte del siglo

XVII, entonces es evidente que su desarrollo coincide con el surgimiento del capitalismo, que es un sistema no de igualdad, sino de desigualdad.

Ciudadano es en general, la persona registrada por las autoridades, que forma parte de una sociedad. La condición de miembro de dicha comunidad se conoce como ciudadanía, y conlleva una serie de deberes y una serie de derechos que cada ciudadano debe respetar y hacer lo suyo para que se cumplan como un ciudadano.


Fuente: Ciudadanía y clase social, Thomas Humphrey Marshall.
http://www.reis.cis.es/REISWeb/PDF/REIS_079_13.pdf



El concepto de ciudadanía ha sido objeto en las últimas décadas de numerosos análisis que en su mayoría, partiendo de las propuestas de T.H. Marshall, definen la evolución y alcance de los derechos fundamentales en los diferentes colectivos y clases sociales. En este marco teórico, creo que deben recordarse algunas de las más importantes críticas que desde las ciencias sociales se han llevado a cabo sobre el concepto de ciudadanía y algunas de las aportaciones más lúcidas con las que cuenta la teoría feminista en este campo.

En concreto, como muy bien ha señalado Paul Close (Close, 1995) los recientes análisis sobre ciudadanía han sido objeto de numerosas críticas por parte de la teoría feminista, en el sentido de que el concepto de ciudadanía es definido desde la óptica masculina y no contempla la realidad específica de las mujeres como sujetos de diferentes derechos que los hombres. En este sentido, el concepto de ciudadanía que se vincula con derechos, con acceso con pertenencia a una comunidad o pertenencia a una nación o Estado, exige un análisis desde la perspectiva de género que refleje el desigual acceso, por parte de hombres y mujeres a una serie de derechos fundamentales.

Claire Wallace (Wallace, 1993) por su parte, afirma que las mujeres no son ciudadanas en el mismo sentido que los hombres, que estos obtienen beneficios y servicios en nombre de la familia de forma que en muchos casos las mujeres acceden a los derechos de ciudadanía a través de sus consortes. En este mismo sentido O’Connor (O’Connor, 1996) nos recuerda cómo la crítica feminista sobre la ciudadanía destaca la necesidad de redefinir los análisis convencionales en el sentido de abordar la crítica del actual Estado de Bienestar desde una perspectiva de género, ya que las mujeres no participan plenamente de los mismos derechos de ciudadanía que los hombres, de forma que continúan siendo definidos a partir de la desigual distribución de recursos, distribución vinculada al poder, control e independencia, en suma, lo que Claus Offe, (Offe 1984) ha definido como sujetos receptores de la política.

Más interesante aún para el tema que nos ocupa es la crítica de Alisa del Re (Del Re, 1994) que partiendo del clásico análisis del T. .Marshall (Marshall, Bottomore, 1992) nos recuerda que a la mujeres se les ha privado de una serie de derechos consagrados como universales y fundamentales.

En relación con la ciudadanía civil, que se consolida a partir del siglo XVIII, en lo que se refiere a las mujeres, por el mero hecho de su pertenencia al género femenino obtienen mucho más tarde en la mayoría de los países europeos a partir del siglo XX los derechos civiles, manteniéndose en la mayoría de los casos bajo la dependencia del padre o del marido.

En lo que se refiere a la ciudadanía política, las mujeres no acceden a la misma hasta mediados del siglo XX, de forma que el sistema de partidos políticos se construye sobre la indiferencia e incluso sobre la hostilidad en relación con la cuestión femenina.

En cuanto a la ciudadanía económica y social, organizada por el Estado Providencia, durante el siglo XX, se generan durante este siglo una serie de derechos sociales y económicos vinculados al trabajo asalariado. En la mayoría de los casos, de la extensa relación de derechos sociales se encuentran excluidas las mujeres, ya que se ha producido una segregación sexual del trabajo, asignando a las mujeres el trabajo reproductivo y no remunerado y a los hombres el trabajo remunerado. Este hecho ha sido definido por Eleane Vogel-Polsky (Vogel Poisky, 1997) como una ciudadanía tardía e inacabada que incluso se produce en las democracias occidentales que forman parte de la Comunidad Europea.

En efecto, en el proceso de construcción del Estado de Bienestar, extensión de los derechos de los ciudadanos y de los derechos participación en la vida social se ha producido principalmente en relación con el status de los individuos en el mercado laboral. De esta forma, el proceso de producción se ha convertido en objetos de regulación y de apoyo público, mientras que el proceso de producción se ha mantenido dentro de los límites de la familia y sin el reconocimiento debido por parte de las instancias del Estado.

En esta secuencia temporal, los hombres se han convertido en receptores directos de derechos sociales mientras que las mujeres receptoras indirectas de derechos que en la mayoría de los casos se trata de derechos vinculados a los lazos de parentesco establecidos en el seno de la familia.

Este panorama se transforma parcialmente a partir de la entrada masiva de las mujeres en el mercado de trabajo, con demasiada frecuencia en los escalones más bajos y menos cualificados y remunerados, y a su incorporación paulatina a la actividad política. No obstante, el grado de percepción de los derechos sociales se encuentra condicionado tanto por los condicionantes de género como por el cuestionado papel que tiene hoy el Estado como proveedor de servicios y transferencias.

La Unión Europea

Durante los años noventa se aprobaron una serie de Directivas que reflejaban la creciente preocupación de la sociedad europea y de las instancias comunitarias sobre la necesaria desaparición de las desigualdades entre mujeres y hombres. Concretamente fueron adoptadas la Directiva del 19 de octubre de 1992 relativa a la aplicación de medidas para promover la seguridad y la salud en el trabajo de la mujer embarazada y la Directiva de 3 de junio de 1996 referente a tres meses de permiso parental indistintamente para el padre o la madre para ocuparse de los hijos hasta de ocho años.

Y después de varios años de debate el Consejo de Ministros de Asuntos Sociales adoptó el 15 de diciembre de 1997 la Directiva sobre la inversión de la carga de la prueba en casos de discriminación basada en el sexo. El texto final fue, no obstante, considerado insuficiente por las organizaciones de mujeres y por los sindicatos ya que no contenía una definición estricta de la discriminación indirecta.

El Tratado de Maastricht constituyó una importante innovación del sistema comunitario en el sentido que consagra nuevas competencias de la Unión Europea tales como la educación, la salud, cohesión social y la política social abre la vía a nuevos derechos políticos. En él se suscribe en su artículo 119 el principio de igualdad de retribución entre trabajadores y trabajadoras para un mismo trabajo.

Más significativo aún es el recientemente suscrito Tratado de Amsterdam de 1997 de los países miembros en el que el principio de no discriminación y el principio de igualdad entre hombres y mujeres es sucesivamente reflejado en varios artículos.

Concretamente, en el artículo 2 del TCE se establece que la Comunidad tendrá como misión promover la igualdad entre los hombres y las mujeres. Y, en cuanto al artículo 3 en el que se explicitan las acciones a llevar a cabo por parte de la Comunidad, se plantea que en todas las actividades contempladas, la Comunidad se fijará el objetivo de eliminar las desigualdades entre el hombre y la mujer y promover su igualdad, por lo que a partir de entonces se consagrará el principio de transversalidad. Mención especial merece el artículo 141 que reproduce el antiguo artículo 119 en el que se establece que cada Estado miembro garantizará la aplicación M principio de igualdad de retribución entre trabajadores y trabajadoras para un mismo trabajo o para trabajo de igual valor.

También se contemplan las medidas de acción positiva en el contexto del Tratado, ya que en el apartado 4 del mismo artículo 141 (antiguo 119) se establece que cada Estado miembro podrá mantener o adoptar medidas que ofrezcan ventajas concretas destinadas a facilitar al sexo menos representado el ejercicio de actividades profesionales o a evitar o compensar desventajas en sus carreras profesionales.

Las organizaciones feministas no se mantuvieron al margen del desarrollo de la Conferencia intergubernamental preparatoria del Tratado elevando sus propuestas ante los miembros de la misma y ante los representantes de los países miembros y ante las propias instituciones europeas. En este sentido debe destacarse como la interlocución social se ha establecido por primera vez de una forma bastante fluida entre las organizaciones sociales: sindicatos y organizaciones que representan a diversos colectivos tales como los ecologistas, los ancianos, las mujeres y los defensores de los derechos de los consumidores (Folguera 1998).

En lo que se refiere concretamente a la introducción del principio de igualdad entre hombres y mujeres en el Tratado y a la actuación de las instituciones comunitarias en las políticas igualitarias, ha sido considerado por parte de las organizaciones feministas como de un progreso significativo. Se considera que la introducción del principio de igualdad entre hombres y mujeres en los artículos consagrados a las acciones de la Comunidad hacen de ello una competencia comunitaria. No obstante, la limitación de que estas actuaciones deban ser decididas por unanimidad en el seno de Consejo supone una grave limitación a la puesta en marcha de las políticas de igualdad. El segundo problema que se pone en tela de juicio es la interpretación que se dé del texto del Tratado, que depende fundamentalmente de la dimensión política que los países miembros conceden a cada una de las medidas propuestas.

En cuanto al artículo 141 (el antiguo 119), la posición de las organizaciones que lo integran es la de considerar como un avance la introducción de una referencia a las medidas de acción positiva en el contexto del Tratado y como un éxito de las organizaciones de mujeres, aunque con la importante limitación de que el campo de aplicación del artículo 141 se refiere al terreno estrictamente profesional, además de que estas medidas no son aplicables sensu estricto a las mujeres sino al sexo menos representado.

La nueva constitución

La Convención Europea, que durante meses ha elaborado un proyecto de Constitución para la futura Unión Europea, finalizó sus trabajos en mayo de 2003 y fue firmada por los Jefes de Estado y de Gobierno el 29 de octubre pasado en Roma. El texto recoge las diferentes aportaciones de la propia Convención, de las instituciones nacionales y comunitarias y de la propia sociedad civil que en un proceso sin precedentes de transparencia ha podido hacer llegar sus propuestas.

El contenido y la estructura de la Constitución refleja en buena medida el debate y las tensiones entre las diferentes tendencias que durante quince meses se han perfilado en el conjunto de los trabajos de la propia Convención: presiones de los diferentes grupos confesionales para incluir una posible referencia a las raíces cristianas de Europa, tensiones entre los diferentes países por conseguir una mayor cuota de representatividad, propuestas en torno a una posible pero hoy muy lejana estructura federal, intentos sucesivos a proponer un texto comprensible para el conjunto los ciudadanos, todo ello se refleja en un texto estructurado en cuatro partes: la Parte I incluye los valores y objetivos que debe defender la futura Unión, la Parte II incluye la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, proclamada inicialmente en el Consejo Europeo de Niza del 2000, de forma que, a partir de su ratificación, los derechos incluidos en la misma tendrán carácter jurídico y podrán ser reclamados ante los tribunales. En cuanto a la Parte III refleja de forma pormenorizada las políticas y la estructura de funcionamiento de la Unión, y por último, la parte IV incluye diversas disposiciones generales y finales.

En el tema que nos ocupa, el proceso de construcción de la ciudadanía desde la perspectiva de género, un aspecto importante del proyecto constitucional se refleja en artículo 17 en el que se reconocen como parte integrante del texto constitucional los derechos, libertades y principios enunciados en la Carta de Derechos Fundamentales, proclamada en Niza en el año 2000, e igualmente establece en el mismo artículo que se procurará adherirse al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de Libertades Fundamentales del Consejo de Europa.

La Constitución Europea incluye numerosas referencias al principio de igualdad entre mujeres y hombres. Concretamente, en el artículo 12 en el que se desarrollan los valores de la Unión se explicita que: La Unión está fundada en los valores de respeto a la dignidad humana, de libertad, de democracia, de igualdad, Estado de Derecho y respeto a los derechos humanos. La mención sobre la igualdad en el Título I le confiere una base legal muy sólida que debe amparar el conjunto del texto constitucional. Este artículo es especialmente significativo si tenemos en cuenta que va dirigido al conjunto de los países miembros, incluidos aquellos que se han adherido recientemente.

Sin embargo, el contenido del texto constitucional en relación con el género no ha satisfecho las aspiraciones del conjunto de las organizaciones de mujeres que han demandado durante meses la introducción de un Título coherente y completo sobre “Igualdad de las mujeres y de los hombres” que debería ser introducido en la parte de la futura Constitución consagrada a las políticas. De esta forma se introduciría una base sólida para un marco legal europeo integrado y serviría de marco para dotar de los medios necesarios para emprender medidas eficaces. En suma, se proponía un nuevo título que englobara: una medida de carácter general que defina un marco legal para una política europea de igualdad entre mujeres y hombres, unos medios para que la Unión Europea pueda combatir todas las formas de violencia contra las mujeres, la introducción de acciones positivas en todos los ámbitos como medio para conseguir la igualdad total y por último una medida específica sobre la igualdad mujeres hombres en el ámbito del empleo y la vida profesional (LEF 2003)

En relación con la cohesión social y la solidaridad, las organizaciones de mujeres consideran que la Comunidad debería reconocer la importancia de los sistemas de protección social universales, el derecho de las mujeres a un nivel elevado de protección social en todas las etapas de la vida, la necesidad de adaptar las medidas de protección social a las formas diversas y cambiantes de las familias y la necesidad de reforzar la seguridad de los trabajadores temporales y a tiempo parcial en un mercado de trabajo en constante cambio. (LEF 2003)

No obstante, la construcción de Europa no es solamente una cuestión de textos legislativos, acuerdos entre gobiernos y directivas comunitarias. El futuro de la Unión Europea tiene inevitablemente que basarse en la participación activa del conjunto de los actores sociales y en la totalidad de los recursos humanos con que cuenta Europa. En este sentido, no podemos considerar que en la Unión Europea existe un pleno reconocimiento de los derechos de la ciudadanía si el principio de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres no constituye una realidad en las diferentes facetas de la vida política, social y económica.

En este sentido cabe destacar que la historia de los países de la Unión Europea y la historia de la Unión Europea en sí es una historia de exclusiones en la que las mujeres no han sido consideradas ciudadanas de pleno derecho con iguales derechos civiles, políticos, sociales y económicos. La realidad europea constituye, aún hoy, una sociedad en la que no se reconoce a las mujeres la igualdad en el acceso a los puestos de decisión política, produciéndose una confiscación del poder político por parte de los hombres (Vogel Poiski, 1998).

Europa es, también aún hoy, un ámbito en el que se ejerce la violencia sobre las mujeres y en el que el principio de igualdad no se refleja en las relaciones de pareja entre hombres y mujeres, siendo aquéllas, todavía, unas relaciones de dominación, de desigualdad.

En relación con la ciudadanía social, la Comunidad Europea no reconoce la importancia de los sistemas de protección social universales, el derecho de las mujeres a un nivel elevado de protección social en todas las etapas de la vida, la necesidad de adaptar las medidas de protección social a las formas diversas y cambiantes de las familias y la necesidad de reforzar la seguridad de los trabajadores temporales y a tiempo parcial en un mercado de trabajo en constante cambio. De esta forma se cuestiona, especialmente por parte de las mujeres, la pervivencia en el futuro de los derechos sociales, teniendo en cuenta que en Europa cerca de 60% de las personas mayores de 65 años y alrededor de los dos tercios de los mayores de 75 años son mujeres.

Igualmente, Europa, aún hoy, es un ámbito donde la pobreza es una realidad tangible, 50 millones de pobres se reconocen en el escenario más desarrollado del mundo, pobreza que afecta en mayor medida a las mujeres.

Pese a los instrumentos jurídicos y políticos la igualdad entre mujeres y hombres en el acceso a los derechos sociales no es realidad. La segregación profesional en el mercado de trabajo continúa siendo uno de los principales rasgos del mercado de trabajo, a pesar de los cambios en la estructura y en el nivel de empleo. En cuanto a la remuneración, a pesar de que actualmente el número de mujeres que ocupan puestos de trabajo UE es mucho mayor que hace una década, las diferencias de remuneración por razón de sexo en cada país ha variado muy ligeramente. En Europa, según los datos facilitados por Eurostat, las mujeres ganan como media un 20% menos que los hombres en ocupaciones semejantes. La concentración de las mujeres en los puestos de trabajo poco remunerados y la segregación profesional en el mercado de trabajo constituye dos factores fundamentales que contribuyen al mantenimiento de retribución por razón de sexo en la U.E.

En suma, las desigualdades por razón de trabajo se reflejan en el nivel de participación de las mujeres en el tipo de puestos de trabajo que ocupan y en la influencia de factores como el nivel de formación, la edad y la maternidad. En este sentido, la evolución que se está produciendo en la estructura del empleo en Europa afecta de forma determinante a las mujeres y a los derechos sociales de ciudadanía.

La plena consecución de los plenos de ciudadanía para las mujeres en el contexto de la Unión Europea dista de ser todavía una realidad. Las ciudadanas y ciudadanos europeos demandan cada vez más derechos de carácter político, social y económico que deben adaptarse a las importantes transformaciones que se están produciendo y se van a producir en el conjunto de la población europea.

El futuro de la Unión Europea, en el contexto de los veintisiete países miembros, debe contemplar en toda su dimensión los derechos de ciudadanía, no solamente políticos y económicos, sino sociales y culturales, tanto de mujeres como de hombres.


Fuente:
http://www.webislam.com/articulos/39265-la_dimension_historica_del_concepto_de_ciudadania_en_europa.html

Enlace de apoyo: http://europa.eu/abc/12lessons/lesson_9/index_es.htm

"De todos los países democráticos del mundo, únicamente Israel es comparable con el Reino Unido al no tener un documento único que codifique la forma en que sus instituciones políticas funcionan y promulgan los derechos y deberes básicos de sus ciudadanos. Sin embargo, el Reino Unido tiene ciertos documentos constitucionales importantes como la Carta Magna (1215), que protege los derechos de la comunidad frente a la Corona; la Declaración de los Derechos Fundamentales (1689), que amplía los poderes del Parlamento haciendo impracticable que el Soberano ignore los deseos del gobierno; y el Acta de la Reforma (1832), que modifica el sistema de representación parlamentaria. El derecho común nunca ha sido definido con precisión - éste deriva de precedentes legales o la costumbre y es interpretado por los jueces en los casos presentados ante los tribunales. Las convenciones son normas y prácticas que no se pueden hacer cumplir legalmente, pero son consideradas indispensables para la labor del gobierno. Muchas convenciones derivan de eventos históricos a través de los cuales el sistema de gobierno británico ha evolucionado. Una convención señala que los ministros son responsables y deben responder por lo que pasa en sus ministerios. La constitución puede ser alterada por un Acta del Parlamento, o por un acuerdo general para enmendar una convenció. La Carta Magna se convirtió en parte del derecho inglés y estableció el importante principio de que el Rey no está por encima de la ley"

Fuente:
http://ukinargentina.fco.gov.uk/es/visiting-uk/about-uk/preguntas-frecuentes-uk/gobierno/constitucion

Sobre el gobierno

¿Qué tipo de gobierno tiene el Reino Unido?

El Reino Unido es una democracia parlamentaria basada en el sufragio universal El sufragio universal consiste en el derecho a voto de toda la población adulta de un Estado, independientemente de su raza, sexo, creencias o condición social. También es una monarquía constitucional en la cual los ministros de la Corona gobiernan en nombre de la Soberana, quien es además Jefe de Estado y Jefe de Gobierno.

No existe una constitución escrita como tal; en lugar de ello, la relación entre el Estado y el pueblo se rige por el derecho estatutario, el derecho común y las convenciones. El Reino Unido es gobernado por el Gobierno de Su Majestad, representado por el Primer Ministro, quien actúa en nombre de la Reina.


Sobre el gobierno

¿En qué consiste el Parlamento?

El Parlamento británico se compone de tres elementos: la Monarquía, la Cámara de los Comunes (House of Commons) y laCámara de los Lores (House of Lords). Para legislar es necesario que estén de acuerdo entre sí. La Cámara de los Comunes consiste en 646 Miembros del Parlamento (MPs) elegidos por votación popular. En la actualidad, la Cámara de los Lores consta de 738 miembros.

El Parlamento británico es la institución legislativa suprema en el Reino Unido y en los Territorios Británicos de Ultramar (los cuales sólo tienen Soberanía parlamentaria). A la cabeza está el Monarca. Es bicameral, incluyendo una Cámara alta, llamada Cámara de los Lores, y una Cámara baja, llamada Cámara de los Comunes del Reino Unido.


Apertura del Parlamento

En el Reino Unido, la Ceremonia de apertura del Parlamento es un evento anual que se realiza generalmente en octubre o noviembre y marca el inicio de la sesión del Parlamento. Se realiza en la Cámara de los Lores después de la primera asamblea del Parlamento resultado de una elección general. Luego esta se realiza todos los meses de noviembre de ahí en adelante. 



Fuente:
http://ukinchile.fco.gov.uk/es/about-us/preguntas-frecuentes/gobierno/tipo-gobierno



Francia:
Contexto histórico


Ideas principales del vídeo:


1682 Luis IV (Marsella, Capital del Reino de Francia)

Cambio de naturaleza humana, democracia y nuevos órdenes

Luis VI lejos de Francia, Monarquía causa penurias

Francia representaba pobreza, peste, incremento de población

Luis V: Dejó todo peor

Era de la ilustración: Era de las ideas, París centro filosófico

Ilustración como nuevas posibilidades

Dinero: Forma de acceder al conocimiento

Aristócratas llenos de privilegios

Razón: Voltaire, Rosseau: a favor de la libertad ante todo la igualdad

Despilfarro de los reyes, malas cosechas, sufren el peor invierno, subsistían con pan, el rey aumenta los impuesto y por tanto la harina para el pan, hay más hambre y más problemas

1789: Estados generales (primera reunión)

La organización antes era: Clero, nobleza (3%) Los demás (97%)

4 mayo 1789 Robespierre (abogado) pide justicia que los cleros paguen impuestos

20 de junio: los diputados crean una nueva asamblea para ser verdadero representantes

Juego de pelota: espacio abierto, sala para reunirse y ver su poder (cuerpos parlamentarios de todo el país)

Idea principal: derrocar al rey

Principios de julio: Toma de la bastilla muchas matanzas (14 de julio caída de la bastilla paso a la revolución)

Nueva asamblea nacional (revolución)

Aceptación de violencia (problemas para la revolución)

Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano: Abolir clases sociales, hombres iguales

Asamblea nacional: la soberanía pertenece al pueblo y a la nación

Asamblea fuente de poder, cambios estructurales:

Monarquía constitucional, derechos iguales, leyes razonables de justicia, libertad de prensa (Robespierre)

1789 firma de los derechos del hombre

Asamblea se traslada a París

1791 Monarquía constitucional, rey comparte el poder

Pena de muerte con guillotina

1792 Nuevo calendario en contra del cristianismo

Republica de la virtud (CIUDADANO ACTIVO AQUEL QUE PELEA CONTRA LOS ENEMIGOS)

Virtud =terror

1794 Muere Robespierre

Libertad, fraternidad, igualdad.
Revolución Francesa fue el cambio político más importante que se produjo en Europa, a fines del siglo XVIII.No fue sólo importante para Francia, sino que sirvió de

ejemplo para otros países , en donde se desataron conflictos sociales similares, en contra de un régimen anacrónico y opresor, como era la monarquía. Esta revolución significó el triunfo de un pueblo pobre,oprimido y cansado de las injusticias, sobre los privilegios de la nobleza feudal y del estado absolutista.


Durante el reinado de Luis XIV (1643-1715) (foto), Francia se hallaba bajo el dominio de una monarquía absolutista, el poder de rey y de la nobleza era la base de este régimen, pero en realidad el estado se encontraba en una situación económica bastante precaria, que se agravó por el mal gobierno de Luis XV (bisnieto de Luis XIV), y que tocó fondo durante el reinado de Luis XVI, gobernante bien intencionado, pero de carácter débil, por lo que se lo llamaba el buen Luis.

"Los gastos militares y un lustro de malas cosechas crearon una gravísima situación social. La mayoría de la población se vio en la miseria mientras el lujo y el despilfarro del rey y la nobleza continuaban como si nada. Luis XVI se negó a realizar cualquier tipo de reforma y defendió los privilegios de la aristocracia frente al hambre de sus súbditos, que se estaban hartando de la injusticia." Fuente Consultada: Felipe Pigna

El mantenimiento de un estado absolutista demandaba mucho dinero, ya que:

* Existía un gran número de funcionarios en el gobierno y cada uno buscaba su propio beneficio

* Se tenía que mantener un gran ejército permanente.

* La corte vivía rodeada de lujos.

Algunos ministros de Hacienda trataron de encontrar una solución a esta crisis, pero sus medidas sólo complicaron más la situación.

Aparece un nuevo problema:

· En envió de tropas a América de Norte, para defender su posiciones territoriales, antes el avance de gobierno inglés, en la guerra de los Estados Unidos.

· Consecuentemente la monarquía se endeudó mucho más.

Soluciones Propuestas:

· Se recurrió al tradicional intento de aumentar los impuestos.

· Se trató de conseguir que la nobleza también aporte su correspondiente diezmo, medida que provocó la ira y oposición de esta última clase social, que estaba dispuesta a defender sus privilegios feudales, hasta el punto de enfrentar la monarquía.

· Para que no se empeorara su situación económica la nobleza trató de acaparar más cargos en la burocracia estatal, y además, aumentó la explotación de los campesinos que trabajaban en sus tierras, exigiéndoles mayores contribuciones.


El primer estado era la Iglesia; sumaba unas 120.000 personas, poseía el 10% de las berras de Francia y no pagaba impuestos. Recibía de los campesinos el “diezmo”, es decirla décima parte del producto de sus cosechas. Sólo la Iglesia podía legalizar casamientos, nacimientos y defunciones, y la educación estaba en sus manos.
El segundo estado era la nobleza, integrada por unas 350.000personas. Dueños del 30 % de las tierras, los nobles estaban eximidos de la mayoría de los impuestos y ocupaban todos los cargos públicos. Los campesinos les pagaban tributo y sólo podían venderles sus cosechas a ellos. Tenían tribunales propios, es decir que se juzgaban a sí mismos.
El tercer estado comprendía al 98% de la población, y su composición era muy variada. Por un lado estaba la burguesía, formada por los ricos financistas y banqueros que hacían negocios con el estado; los artesanos, funcionarios menores y comerciantes. Por otra parte, existían campesinos libres, muy pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros. El proletariado urbano vivía de trabajos artesanales y tareas domésticas. Finalmente estaban los siervos, que debían trabajo y obediencia a sus señores. El tercer estado carecía de poder y decisión política, pero pagaba todos los impuestos, hacia los peores trabajos y no tenía ningún derecho. La burguesía necesitaba tener acceso al poder y manejar un estado centralizado que protegiera e impulsara sus actividades económicas, tal como venia ocurriendo en Inglaterra.

Viendo la difícil situación económica que se asomaba, la nobleza exigió que se llamara a Estados Generales, para el tratamiento de una ley de impuestos. La monarquía prácticamente arruinada económicamente y sin el apoyo de gran parte de la nobleza, estaba en la ruina.

Cuando se reunieron en los Estados Generales (1789), la situación de Francia estaba sumamente comprometida, ya que el pueblo no soportaba más tan penosa vida, y existía un gran descontento social. Como se dijo, las clases sociales existentes en ese momento eran: la nobleza, el clero y la burguesía, pero al contar los votos de la nobleza y del clero, que pertenecían a un estamento privilegiado, superaban en número a la burguesía, y por lo tanto siempre se tomaban las decisiones que a esta sector le convenía. Solucionado este sistema de conteo, el tercer estamento (la burguesía) pudo tomar el control de la situación, y comenzó a sesionar como Asamblea Nacional, y juraron solemnemente que ésta no se disolvería hasta tanto no se logre conformar una Constitución Nacional.

En 14 de Julio de 1789, la burguesía se vio apoyada por un gran sector explotado por la nobleza, los campesinos, que en medio de una agitada multitud revolucionaria formada por hombres y mujeres, saturados de injusticias y de hambre, se dirigen violentamente a la Bastilla, símbolo del régimen absolutista, donde funcionaba como cárcel de los opositores al sistema de gobierno, y toman la toman por la fuerza. Esta demostración atemorizó a los partidarios del antiguo sistema, y sirvió para inclinar la balanza en favor de los revolucionarios, desplazando así del poder a los nobles y partidarios del absolutismo.

Paralelamente se produjo en las zonas rurales levantamientos de los campesinos contra los señores feudales, lo cuales fueron asesinados, y sus castillos saqueados e incendiados. A este movimiento social por la justicia y fraternidad de los hombres en 1789, se lo conoce como el Gran Miedo.

La Asamblea Nacional estaba formada por la burguesía, que inicialmente para luchar contra la monarquía, lo hizo en forma unificada, pero en realidad la burguesía no era una clase social homogénea, sino que estaba dividida en la alta burguesía –banqueros, financistas, comerciantes, propietarios- y en la baja burguesía formada por los profesionales (abogados y médicos), pequeños comerciantes y dueños de talleres.

Cuando llegó el momento de decidir por la forma de gobierno, la alta burguesía apoyó a los girondinos, oriundos de la provincia de La Gironda, que querían llegar a un acuerdo con la monarquía e instaurar una monarquía constitucional, es decir, tenía una actitud moderadora respecto a los cambios políticos.

Por otro lado estaban los jacobinos, que tenían ideas más revolucionarias y de cambios radicales, con tendencia a la instauración de una república democrática, con derechos a la participación política y con la aplicación de medidas más equitativas para la repartición de la riqueza y la lucha contra el hambre popular. Dicho nombre proviene de que se reunían en asambleas, llamadas clubes , en un convento ubicado sobre la calle San Jacobo.

Los diputados de la asamblea, decidieron eliminar los privilegios de la nobleza, se les obligó a pagar impuestos y se eliminó el diezmo a la Iglesia. Pocos días después la asamblea dicta la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, esta proclama se transformó en la síntesis de las ideas revolucionarias, basadas en tres banderas: igualdad, fraternidad y libertad.

Les interesaba la libertad para comerciar, la defensa de la propiedad privada y la igualdad de los ciudadanos ante la ley.


El 3 de Septiembre de 1789, se proclamó la Constitución de carácter moderado, en donde la alta burguesía había logrado prevalecer sus ideales, de negociar con el antiguo régimen, quedando a cargo del poder ejecutivo el rey (Luis XVI), el poder legislativo lo ejerció una asamblea formada por la burguesía y el poder judicial, se compuso de jueces electos. Se estableció que sólo podían votar aquellos que pagaban ciertos impuestos, y de esta manera se pone en evidencia que las banderas de igualdad proclamada por los revolucionarios tenía ciertas limitaciones.

La nobleza de esta manera se vio con sus poderes recortados, lo que los motivó a tratar de crear alianzas y buscar apoyos en otros países con gobiernos absolutista, y de paso tratar de evitar que estos movimientos se expandan a otros reinos, y para ello no había mas remedio que la guerra. Países como Austria y Prusia, atacaron a los franceses en los límites de su territorio y lograron contenerlos, pero los cuidados que tuvieron los países limítrofes con Luis XVI, hicieron evidente de la alianza que existía entre éste y la intervención extranjera, de esta manera el pueblo francés destronó al rey, y luego se lo decapitó. Más tarde fue ejecutada su mujer: María Antonieta. La asamblea nacional fue desplazada y un nuevo cuerpo de representantes reunidos en unaConvención, comenzó a dirigir el nuevo gobierno republicano, liderado por la baja burguesía, dependiente del partido jacobino.

El cambio de mayor importancia es que ahora los representantes podían ser elegidos mediante el sufragio universal, permitiendo una mayor participación de sectores humildes y populares, llamados sans culottes (sin calzones).Desde 1792 los jacobinos lograron el control de la Convención, y sus principales activistas fueron:Dantón, Robespierre, Marat y Saint Just.

La república jacobina en el plano exterior debió frenar el avance de los ejércitos extranjeros, en el plano interior debió combatir la aristocracia, y terminar con la resistencia de los girondinos, que se oponían a la nueva forma de gobierno. Para tomar mejor partido de su control, los jacobinos hicieron alianzas con los sans-culottes, y durante 1793, se creó una institución destinada a establecer un rígido control de los opositores, y castigarlos duramente y aplicar la pena de muerte a todos aquellos que no apoyaban el sistema de gobierno republicano. Este instrumento fue dirigido en persona por Robespierre. Se trataba de mantener dominados a sus opositores, a través del miedo, por lo que se lo llamó: El terror revolucionario.

La medidas tomadas por la Convención no pudieron atender a todas las exigencias del sector popular, que seguían sufriendo la crisis económica. Se trató de llevar un control de precios para los alimentos básicos, aplicando severa penas a quienes no las acataban, pero no se logró el efecto deseado, lo que llevó al sector de los sans-culottes a romper su alianza con los jacobinos, creando una fisura y debilidad al partido gobernante.

Robespierre: Con Robespierre al frente, se estableció un gobierno revolucionario, el Comité de Salvación Pública, que suspendió algunas garantías constitucionales, mientras la situación de guerra pusiera en peligro la Revolución, y se utilizó el Terror, un estado de excepción, para perseguir, detener y, en su caso, guillotinar a los sospechosos de actividades contrarrevolucionarias. Ante la guerra y la crisis económica se tomaron toda una serie de medidas para favorecer a las clases populares y que fueron signo del nuevo carácter social de la República.

— La venta en pequeños lotes de los bienes expropiados a la nobleza para que pudieran ser adquiridos por los campesinos.

— Ley que fijaba el precio máximo de los artículos de primera necesidad y la reglamentación de los salarios.

— Persecución de los especuladores, confiscación de sus bienes y distribución de ellos entre los pobres.

— Obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza primaria, prohibición de la mendicidad, atención a los enfermos, a los niños y a los ancianos.

— Proceso de descristianización, que comportó la sustitución del calendario cristiano por el que se iniciaba con la proclamación de la República y la sustitución del culto católico por un culto cívico; el de la razón.

Las reformas de Robespierre concitaron muy pronto la oposición de la mayor parte de la burguesía, que veía peligrar sus propiedades. Por otro lado, su forma de gobernar, dictatorial, desagradaba a muchos porque a cualquier crítica se respondía con la detención y la muerte. Cuando la guerra dejó de ser un problema y las victorias del ejército republicano garantizaban la estabilidad de la República, gran parte de los diputados de la Convención se pusieron de acuerdo para dictar una orden de detención contra Robespierre, que fue guillotinado el 28 de julio de 1794.

Conociendo la debilidad de este gobierno, la alta burguesía aprovechando la situación, y deseosos de terminar con los “excesos del populacho” en Julio de 1794, produjeron un golpe de estado, desplazando la república y creando un Directorio, que para lograr su autoridad se apoyaron en los militares. Los líderes de la Convención fueron guillotinados.

El Directorio, eliminó la libertad política de votar a los más humildes, se eliminó el control de precios y se tomaron medidas que favorecieron a los comerciantes y especuladores. Este nuevo régimen, el Directorio, fue contestado tanto por los realistas, partidarios de volver al Antiguo Régimen, como por las clases populares, de­cepcionadas por el nuevo rumbo político. Así, el sistema fue evolucionando hacia un autoritarismo, que acabó por recurrir al ejército y entregarle el poder. De todas maneras, el sector popular siguió pasando por las misma penurias de siempre y míseras condiciones de vida.

Entre los militares que apoyaban al Directorio, se encontraba Napoleón Bonaparte, que no tardó en hacerse del poder, mediante un golpe militar, aprovechando el gran prestigio que se había ganado en las diversas victorias militares en otros países. En 1799 se apoderó del gobierno se Francia, y se coronó como Primer Cónsul, concentrando cada vez más poder, hasta llegar a emperador en 1804. Con el tiempo la burguesía lo apoyó, ya que conservó muchos de los principios declarados en la Constitución, especialmente aquellos que beneficiaban a la burguesía más acomodada. A su vez estos lo apoyaban, porque evitaban el regreso de la república jacobina y del antiguo régimen aristocrático.

Consecuencias de la Revolución Francesa
1-Se destruyó el sistema feudal
2-Se dio un fuerte golpe a la monarquía absoluta
3-Surgió la creación de una República de corte liberal
4-Se difundió la declaración de los Derechos del hombre y los Ciudadanos
5-La separación de la Iglesia y del Estado en 1794 fue un antecedente para separar la religión de la política en otras partes del mundo

6-La burguesía amplió cada vez más su influencia en Europa
7-Se difundieron ideas democráticas
8-Los derechos y privilegios de los señores feudales fueron anulados
9-Comenzaron a surgir ideas de independencia en las colonias iberoamericanas
10-Se fomentaron los movimientos nacionalistas



DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS
DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO (1789)

La Declaración de los derechos del hombre y el del ciudadano de 1789, inspirada en la declaración de independencia estadounidense de 1776 y en el espíritu filosófico del siglo XVIII, marca el fin del Antiguo Régimen y el principio de una nueva era.

Historia

La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano es, junto con los decretos del 4 y el 11 de agosto de 1789 sobre la supresión de los derechos feudales, uno de los textos fundamentales votados por la Asamblea nacional constituyente formada tras la reunión de los Estados Generales durante la Revolución Francesa.

El principio de base de la Declaración fue adoptado antes del 14 de julio de 1789 y dio lugar a la elaboración de numerosos proyectos. Tras largos debates, los diputados votaron el texto final el día 26 de agosto.

En la declaración se definen los derechos "naturales e imprescriptibles" como la libertad, la propiedad, la seguridad, la resistencia a la opresión. Asimismo, reconoce la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la justicia. Por último, afirma el principio de la separación de poderes.

El Rey Luis XVI la ratificó el 5 de octubre, bajo la presión de la Asamblea y el pueblo, que había acudido a Versalles. Sirvió de preámbulo a la primera constitución de la Revolución Francesa, aprobada en 1791.

La Declaración de 1789 inspirará, en el siglo XIX, textos similares en numerosos países de Europa y América Latina. La tradición revolucionaria francesa está también presente en la Convención Europea de Derechos Humanos firmada en Roma el 4 de noviembre de 1950.

Texto

Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (26 de agosto de 1789)

Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las calamidades públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; a fin de que los actos del poder legislativo y del poder ejecutivo, al poder cotejarse a cada instante con la finalidad de toda institución política, sean más respetados y para que las reclamaciones de los ciudadanos, en adelante fundadas en principios simples e indiscutibles, redunden siempre en beneficio del mantenimiento de la Constitución y de la felicidad de todos.

En consecuencia, la Asamblea nacional reconoce y declara, en presencia del Ser Supremo y bajo sus auspicios, los siguientes derechos del hombre y del ciudadano:

Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.

Artículo 2.- La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

Artículo 3.- El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella.

Artículo 4.- La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro: por eso, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce de estos mismos derechos. Tales límites sólo pueden ser determinados por la ley.

Artículo 5.- La ley sólo tiene derecho a prohibir los actos perjudiciales para la sociedad. Nada que no esté prohibido por la ley puede ser impedido, y nadie puede ser constreñido a hacer algo que ésta no ordene.

Artículo 6.- La ley es la expresión de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir a su elaboración, personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos, ya sea que proteja o que sancione. Como todos los ciudadanos son iguales ante ella, todos son igualmente admisibles en toda dignidad, cargo o empleo públicos, según sus capacidades y sin otra distinción que la de sus virtudes y sus talentos.

Artículo 7.- Ningún hombre puede ser acusado, arrestado o detenido, como no sea en los casos determinados por la ley y con arreglo a las formas que ésta ha prescrito. Quienes soliciten, cursen, ejecuten o hagan ejecutar órdenes arbitrarias deberán ser castigados; pero todo ciudadano convocado o aprehendido en virtud de la ley debe obedecer de inmediato; es culpable si opone resistencia.

Artículo 8.- La ley sólo debe establecer penas estricta y evidentemente necesarias, y nadie puede ser castigado sino en virtud de una ley establecida y promulgada con anterioridad al delito, y aplicada legalmente.

Artículo 9.- Puesto que todo hombre se presume inocente mientras no sea declarado culpable, si se juzga indispensable detenerlo, todo rigor que no sea necesario para apoderarse de su persona debe ser severamente reprimido por la ley.

Artículo 10.- Nadie debe ser incomodado por sus opiniones, inclusive religiosas, a condición de que su manifestación no perturbe el orden público establecido por la ley.

Artículo 11.- La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, a trueque de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.

Artículo 12.- La garantía de los derechos del hombre y del ciudadano necesita de una fuerza pública; por lo tanto, esta fuerza ha sido instituida en beneficio de todos, y no para el provecho particular de aquellos a quienes ha sido encomendada.

Artículo 13.- Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, resulta indispensable una contribución común; ésta debe repartirse equitativamente entre los ciudadanos, proporcionalmente a su capacidad.

Artículo 14.- Los ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o a través de sus representantes, la necesidad de la contribución pública, de aceptarla libremente, de vigilar su empleo y de determinar su prorrata, su base, su recaudación y su duración.

Artículo 15.- La sociedad tiene derecho a pedir cuentas de su gestión a todo agente público.

Artículo 16.- Toda sociedad en la cual no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución.

Artículo 17.- Siendo la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, salvo cuando la necesidad pública, legalmente comprobada, lo exija de modo evidente, y a condición de una justa y previa indemnización.


Filósofos Franceses importantes pre-revolución.

Montesquieu

El 3 de septiembre de 1791, la Asamblea Nacional Constituyente, aprobó la Constitución del 91 que estuvo en vigencia hasta el 10 de agosto de 1792. Ella proclamaba el principio de soberanía popular y organizaba un régimen de monarquía parlamentaria, introduciendo la división de poderes de Montesquieu. (“En cada Estado hay tres clases de poderes: el legislativo, el ejecutivo de las cosas pertenecientes al derecho de gentes, y el ejecutivo de las que pertenecen al civil.
Por el primero, el príncipe o el magistrado hace las leyes para cierto tiempo o para siempre, y corrige o deroga las que están hechas. Por el segundo, hace la paz o la guerra, envía o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las invasiones; y por el tercero, castiga los crímenes o decide las contiendas de los particulares. Este último se llamará poder judicial; y el otro, simplemente, poder ejecutivo del Estado (...).
Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo.
Así sucede también cuando el poder judicial no está separado del poder legislativo y del ejecutivo. Estando unido al primero, el imperio sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, por ser uno mismo el juez y el legislador y, estando unido al segundo, sería tiránico, por cuanto gozaría el juez de la fuerza misma que un agresor.
En el Estado en que un hombre solo, o una sola corporación de próceres, o de nobles, o del pueblo administrase los tres poderes, y tuviese la facultad de hacer las leyes, de ejecutar las resoluciones públicas y de juzgar los crímenes y contiendas de los particulares, todo se perdería enteramente.”)
Sufragio: Era censatario y dividía a los ciudadanos en activos y pasivos. Los activos eran quienes, además de cumplir con requisitos de edad y domicilio, pagaban una contribución equivalente a tres jornadas de trabajo. Quienes no podían pagar eran considerados ciudadanos pasivos y no tenían derecho a votar.
Los ciudadanos activos votaban electores (para ser elector había que pagar una contribución directa equivalente a diez jornadas de trabajo) y eran los electores quienes elegían diputados (para ello había que poseer una propiedad territorial y pagar una contribución directa de un marco). Otra característica era que los ciudadanos activos, tenían reservado para sí el derecho a formar parte de la guardia nacional.



Rousseau - Sujeto



Rousseau, personaje emblemático en su época, es sin duda unos de los principales filósofos de la historia de la humanidad. Es considerado, junto con Voltaire y Montesquieu, uno de los padres filosóficos de la Revolución Francesa.

Gracias a él se introdujeron en nuestro vocabulario palabras como libertad, igualdad y fraternidad, que si bien estas ya eran conocidas alcanzaron un mayor peso e importancia.

A lo largo de este trabajo conoceremos a Rousseau como persona y como pensador. Recorreremos su filosofía, esencialmente acerca de su ética, dándonos cuenta que a pesar del paso de los siglos, su pensamiento fue muy revolucionario y avanzado para su época.

También conoceremos su principal obra, denominada “El Contrato Social” , donde aparecen términos como la naturaleza del hombre o la voluntad general, que intentaremos analizar más adelante.

El objetivo del presente trabajo, tiene como finalidad descubrir la parte ética en el pensamiento de este gran autor.

Tenemos que volver a la naturaleza, porque la naturaleza es buena y el hombre es bueno por naturaleza” Rousseau.

Sin duda esta frase revela la médula del pensamiento de este filósofo, puesto que con el término naturaleza se quiere referir principalmente a la razón, ya que para los eruditos de esa época la razón humana proviene de la naturaleza, al contrario que la iglesia y la civilización. Por este motivo Rousseau señala que “los pueblos naturales” eran más sanos y felices que los europeos, ya que no estaban “civilizados”, de aquí se desprende que dentro de su pensamiento este la frase que “el mal está en la sociedad y ésta es la que corrompe al hombre”.

A diferencia de Hobbes, Rousseau, por lo que se puede apreciar, tiene una visión más optimista del hombre ya que él creía que los individuos en estado natural son buenos y que al formar una sociedad ésta los vuelve malos. En cambio la visión de Hobbes es contraria ya que pensaba que el hombre era malo por naturaleza.

Para Rousseau ser hombre es ser individuo humano que vive, subsiste, y en el estado histórico al que se ha llegado tiene que vivir, y subsistir, con otros, cambiando el ser para sí, por el ser para sí compatible con el ser para sí de otros.

“Así como los hombres no pueden crear nuevas fuerzas, sino sólo unir y dirigir las existentes, tampoco tienen otro medio de conservación sino el de fomentar por agregación una suma de fuerzas que los coloque en condiciones de resistir, que puedan moverse de acuerdo y obrar concertadamente”.

Cada individuo posee una libertad natural que, al momento de relacionarse con las demás personas, debe renunciar a ésta y establecer un común acuerdo con el resto de la gente para poder convivir en plenitud. El resultado de esta acción personal o individual sería el nacimiento de una Voluntad General, es decir el albedrío de un pueblo.

La diferencia de denominación de este aspecto de la educación, —educación del carácter para Aristóteles, educación moral para Rousseau— no es sólo debida al paso del tiempo y al modo de decir propio de cada etapa, sino que representa una forma de entender en qué consiste ese proceso educativo que se denomina moral o del carácter. Concarácter, Aristóteles señala ese modo de ser individual por el que un sujeto está capacitado para actuar de una forma u otra, actúa y vive. Es fruto de la dotación natural y del ejercicio en cuanto este ethos es dirigido, impulsado, y fortalecido por otros; a ese proceso conjunto se le llama educación del carácter. Para Rousseau la voz moral tiene que ver con la forma de ser un individuo cuando entra en relación con los demás para actuar y vivir. También se requiere la intervención de otros para configurar ese modo de ser y a esa intervención se la califica de educadora.

En cierta forma coinciden ambos planteamientos porque Aristóteles no concibe que un individuo pueda desarrollarse sin los otros seres humanos, esa mediación y convivencia es fundamental. Para Aristóteles la educación del carácter es siempre moral en el sentido que le da Rousseau porque no piensa en un individuo sin esa relación con los otros; sin embargo no podemos decir lo mismo de Rousseau por ese acento que pone en lo moral como convivencia con los demás. Para Aristóteles ser hombre en plenitud es ser bueno y ser ciudadano, buen ciudadano, lo que conduce a vivir bien.

El desarrollo del individuo para Rousseau podría darse al margen de la sociedad; hay importantes dimensiones que alcanzan su desarrollo por sí solas; se necesita de los demás materialmente mientras se es débil por la falta de madurez, y la educación es entendida negativamente, como un quitar obstáculos a lo que se desarrolla espontáneamente; a eso que crece se le podía denominar carácter y al tipo de educación administrada educación del carácter que todavía no es moral.

En síntesis, viendo el tema desde el punto de vista aristotélico, la educación del carácter es siempre moral porque hacer al individuo ser humano pleno es hacerlo bueno. Viendo el tema desde la perspectiva de Rousseau, la educación moral es para que el individuo conserve su carácter "natural" aun viviendo en sociedad. Rousseau dividiría la educación del carácter que promueve Aristóteles en dos etapas, la educación del individuo, que es formación de su carácter —educación negativa— para después pasar a una educación propiamente moral.

EL CONTRATO SOCIAL.